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Tosca “Tosca” (nueva producción escénica) – Libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica Música de Giacomo Puccini Teatro Argentino de La Plata - Buenos Aires – Argentina -20/04/08 Mónica Ferracani (Floria Tosca), Carlos Duarte (Mario Cavaradossi), Luis Gaeta (Barón Scarpia), Sebastiano De Filippi (Sacristán), Mario Di Salvo (Angelotti), Carlos Iaquinta (Spoletta), Mauricio Thibaud (Sciarrone), Claudio Rotella (Carcelero) y Sonia Stelman(voz del pastor).
Director de Orquesta: Mario Perusso Dirección Escénica: Roberto Oswald Escenografía e iluminación: Roberto Oswald Diseño de vestuario: Aníbal Lápiz Director de Coro: Sergio Giai Directora del coro de niños: Mónica Dagorret
 Luego de la brillante temporada presentada el año anterior por el Teatro Argentino, mucha era la expectativa creada alrededor de esta nueva temporada. El título elegido para la apertura fue “Tosca”, como homenaje al 150° aniversario del nacimiento de Maestro Puccini. El teatro, cuyo funcionamiento - en todas sus áreas - hemos destacado en diversas oportunidades, tenía previsto para el papel principal a la soprano Maria Pia Piscitelli, quien canceló su participación. En este contexto, la Dirección Artística mostró nuevamente su habilidad para salvar situaciones críticas y lograr resultados altamente positivos. Las distintas funciones fueron interpretadas por las sopranos Mónica Ferracani, quien tenía funciones asignadas originalmente, Haydee Dabusti y Eiko Senda. El trabajo de conjunto de todos los que participaron en esta puesta fue excelente y el resultado una “Tosca” brillante, digna de cualquier teatro de primer nivel del mundo. El Maestro Mario Perusso brindó otro excelente trabajo. Puccini parece no tener secretos para él. Tradujo con vehemencia el violento drama, donde sexo y política son el centro de esta historia de singular belleza y fuerte tragedia. Su versión, al igual que la dirección escénica del Maestro Oswald, tuvo un tinte más dramático y realista que lo habitual, logrando una perfecta simbiosis entre música y escena. La Orquesta mantuvo el muy buen nivel profesional que nos tiene acostumbrados en los últimos tiempos. Brillante, bajo todo punto de vista, fue el trabajo de Roberto Oswald. Su escenografía, basada en gigantografías y generando diversos planos, fue de un exquisito buen gusto ytuvo una realización minuciosa y preciosista. La iluminación fue otro factor importante en lo visual. Desde el primer acto, pequeños detalles de iluminación, destacando vitreauxs o partes de la notable escenografía, hasta los tintes azulados elegidos para la acentuar la tétrica torre del Castel Sant Angelo, todo fue un acierto y un goce para la vista. En la marcación de cantantes y coros, su trabajo mantuvo el excelente nivel general. Resolvió, de una manera práctica, estética y con esplendor la escena del “Te Deum”, favoreciendo en gran parte el trabajo del barítono Luis Gaeta, al colocar el coro en la parte posterior del escenario y lograr que nunca se dejara de oír la voz de Scarpia. Igualmente logrado el inesperado y bien resuelto suicidio de Tosca. Personalmente creo que lo menos resuelto fue la escena del Sacristán y los monaguillos. No parece lógico que usen como alfombras, cuando se arrodillan a orar, los mismos elementos que momentos antes usaron para la limpieza del templo y en general fue lo menos logrado de la puesta. Pero nada logró empañar un trabajo de excelencia que debe ser aprovechado por el teatro en el futuro. Aníbal Lápiz diseñó un vestuario de singular belleza, como nos tiene acostumbrados. Respetando absolutamente la época, los trajes de Tosca fueron simplemente magníficos,igualmente que los diseñados para el primer acto. Detalle y preciosismo conjugados para acentuar la belleza total de la puesta. Gran nivel estético y excelente movimiento escénico dentro de una puesta en época, no suceden muy a menudo en el último tiempo. La soprano Mónica Ferracani tiene excelente presencia escénica y buenas dotes de actriz. Encaró el personaje con gran entrega, en una puesta donde el tinte dramático fue más acentuado que habitualmente. Su canto fue afinado en todo momento y su extensión noparece generarle ningún problema para el rol. Pero su timbre angosto, con poca densidad en la parte central y grave de su voz, no ayudaron a redondear un trabajo muy bien encarado. En muchos tramos de la bellísima partitura de Puccini, se exige una rotundez vocal que la Sra Ferracani no posee. De todas formas su prestación como un todo fue muy buena y con su entrega logró suplir lo que no pudo dar vocalmente. El tenor Carlos Duarte, como Cavaradossi, lució una voz potente y canto afinado, al que acompañó con gran entrega, creando un personaje de gran presencia romántica. En lo vocal su momento de más lucimiento fue “Recondita armonia”. Creo que es una de las mejores prestaciones actorales que hemos visto de este estimable artista.
 Luis Gaeta, reconocido por tus dotes vocales y su calidad de actor, compuso un excelente Scarpia. Aunque su voz diste del ideal para la parte, su entrega y su excelente movimiento escénico suplieron con creces la falta de robustez vocal. Sorteó gallardamente el “Te Deum” del primer acto, donde sucumben muchos barítonos, ayudado sin duda por la inteligente distribución del coro por parte del Maestro Oswald y nunca su voz fue tapada por orquesta o coro, desplegando todo su talento escénico en un segundo acto brillante y sin excesos. Excelente desde todo punto de vista la intervención del Coro Estable. Muy correcto el resto del elenco, sobresaliendo Carlos Iaquinta con su siniestro Spoletta y Mario Di Salvo. Un excelente comienzo de temporada para un Teatro que parece poder salvar cualquier problema con inteligencia, conocimientos y amor por lo que hacen. Siempre es un placer ir al Teatro Argentino, no solamente por la calidad de sus espectáculos sino también por la notable amabilidad de su gente. La temporada promete un año de calidad, por lo menos, igual al año anterior. Sin duda será una forma de compensar a los amantes de la opera por la falta de actividad del Teatro Colón en su sede habitual. |