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La Traviata Teatro Madrid Elenco: Olga Fomichova, Violetta Valery; Andoni Barañano, Alfredo Germont; Vicente Lacarcel, Giorgio Germont; Gleisy Lovillo, Flora Bervoix; Abelardo Cárdenas, Marqués D´Obigy; Jerónimo Marín, Barón Douphol; Carmela Cuevas, Annina; Ulises Fuentes, Dr Grenvil; Juan de la Cruz, Gaston.
Orquesta Sinfónica del Palacio de la Música de Kiev
Dirección Musical, Sergio Kulman Dirección de escena, Ricardo Arranz Escenografía, Carvahlo Diseño de iluminación, Alfredo Medina Diseño de vestuario, María Noriega
La Compañía Estudio Lírico, ofreció una Traviata de un nivel al que estamos poco acostumbrados en teatros en los que la ópera no tiene un peso específico dentro de su programación. La apuesta por profesionales de alto nivel sobre el escenario es siempre una apuesta segura, y aunque hubo desequilibrio en el terreno vocal, la línea que predominó fue excelente. Olga Fomichova fue una Travista digna de un gran escenario, la tensión justa de su voz, la regularidad, sus armónicos aterciopelados, la facilidad en la coloratura ,la seguridad y la extraordinaria belleza de su voz nos entusiasmó. No es fácil encontrar Violettas tan completas, y mucho menos en producciones de presupuestos ajustados. Su interpretación fue un verdadero lujo para los sentidos. Contar con una soprano de tal nivel pone las cosas muy difíciles para el resto del elenco, pero Andoni Barañano no se quedó atrás y consiguió un Alfredo que ofreció sostén en los dúos, solidez en la construcción de su rol, y una interpretación con cuerpo, pero con la elegancia y la delicadeza que aportan una voz fresca y prometedora. De bastante menor calidad fue el Giorgio Germont de Vicente Lacarcel, que cantó sin línea, sin intención y estuvo calante en varios momentos, una lástima, ya que su voz aún muestra reflejos de calidad, pero que en esta ocasión no aprovechó bien sus recursos. El resto del elenco acompañó con corrección, destacando el caudal vocal de la Flora de Gleisy Lovillo.y la solvencia vocal y desenvolvimiento del Gaston interpretado por Juan de la Cruz.
 En cuanto a la escena hay que decir que el estatismo y la ausencia de toda concepción dramática de la obra fueron la característica principal, unido a un diseño de iluminación que no aportó valor alguno a lo que realmente no se desarrolló en el escenario. Una escenografía sencilla con algunas ideas interesantes, como la celosía cubierta de flores en el segundo acto, pero a la que no se le sacó partido. El vestuario, eso sí, muy vistoso y esmerado. La Orquesta Sinfónica estatal del Palacio de la Música de Kiev, bajo la dirección de Sergio Kulman, estuvo muy correcta, pero con pocos contrastes de intensidad. Los tempi, en cambio, fueron justos, y Kulman se mantuvo siempre atento a los cantantes, logrando un engranaje perfecto, algo que otorgó un mérito más a esta Traviata que, sin ninguna duda alcanzó una calidad musical que muchas veces no encontramos en producciones con presupuestos mucho mas elevados.




Fotos: Cedidas por Estudio Lírico |