Il burbero di buon cuore
Vicente Martín y Soler (1754-1806)
Dramma giocoso en dos actos
Libreto de Lorenzo da Ponte
Nueva producción del Teatro Real en coproducción con el Gran Teatro del Liceu de Barcelona
Con la colaboración de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) y de la Fundación Autor
Equipo artístico:
Dirección musical: Christophe Rousset
Dirección de escena: Irina Brook
Escenografía: Noëlle Ginéfri
Figurines: Sylvie Martin-Hyszka
Iluminación: Vinicio Cheli
Maestros repetidores: Patricia Barton, Ricardo Bini, Mack Sawyer
Apuntador: Miguel Huertas
Reparto:
Angelica: Elena de la Merced
Madama Lucilla: Verónique Gens
Marina: Cecilia Díaz
Giocondo: Saimir Pirgu
Valerio: Juan Francisco Gatell
Dorval: Luca Pisaroni
Ferramondo: Carlos Chausson
Castagna: Josep Miquel Ramón
Continuo:
Fortepiano Christophe Rousset
Violonchelo Atsushi Sakai
Orquesta Titular del Teatro Real
Orquesta Sinfónica de Madrid
Estrenada triunfalmente en 1786 y basada en una de las más celebradas comedias de Carlo Goldoni, Il burbero di buon cuore presenta, según el autor de la edición crítica, Leonardo J. Waisman, “los frutos del largo aprendizaje del músico valenciano en los principales centros de la ópera italiana. Todos los recursos de la ópera bufa están utilizados con maestría y gran economía de medios”. El Libreto de la ópera lleva el inconfundible sello de Lorenzo da Ponte, autor de los textos de tres obras maestras de Mozart: Le nozze di Figaro (1786), Don Giovanni (1787) –donde el autor cita la ópera de Martín y Soler Una cosa rara- y Così fan tutte (1790).
La nueva producción que el Teatro Real, en coproducción con el Gran Teatro del Liceu de Barcelona, ha presentado para poner en escena esta ópera, no ha dejado a nadie indiferente. Y es que las declaraciones de la directora de escena Irina Brook, que debutaba en el coliseo madrileño, en las que afirmaba su “inspiración en el teatro de Chéjov para la puesta en escena”, fueron eso, meras declaraciones.

La escena estaba “ubicada en un único espacio escénico y actual, en concreto en una pensión, que regenta el protagonista, el cascarrabias de Ferramondo, obsesionado por el ajedrez.” Y eso fue exactamente lo que vimos un único espacio “actual” mal iluminado y con un gusto estético muy discutible, igual de discutible que el vestuario del la figurinista Sylvie Martin-Hyszka, decadente y sin sentido. En el plano musical destacamos una Angelica encarnada con soltura tanto actoral como musicalmente por la soprano, de bello timbre, Elena de la Merced. Madama Lucilla, Verónique Gens se desenvolvió con elegancia y haciendo gala de su dominio del repertorio. Juan Francisco Gatell como Valerio, Cecilia Díaz como Marina y Saimir Pirgu como Giocondo cumplieron correctamente. Pero renglón a parte merecen la musicalidad y la teatralidad de Luca Pisaroni como Dorval y el maravilloso Carlos Chausson como protagonista, un Ferramondo soberbio en lo actoral y como siempre indiscutible lección magistral de canto. La orquesta correcta bajo la batuta del maestro Christophe Rousset. Agradecemos la figura del apuntador, que a pesar de estar entre bambalinas y no en su apreciada concha, salvó en más de una ocasión los recitativos del ya menos desconocido Il burbero di buon cuore.



