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Interesante propuesta para “Lucia de Lammermoor” en el Teatro Roma
Lucia de Lammermoor – Música. Gaetano Donizetti – Libreto: Salvatore Cammarano Nueva presentación escénica – Versión original sin cortes
Lucia: Vanina Trifoglio Edgardo: Leonardo Pastore Enrico: Esteban Hildebrand Raimondo: Juan Pablo Labourdette Arturo: Emmanuel Esteban Alisa: Macarena Castro Normando: Iván Maier Alice Graciela Pereira Pazos
Dirección Escénica: Boris Dirección Musical: Roberto Luvini Orquesta Sinfónica Municipal de Avellaneda Ballet Municipal de Avellaneda Bel Canto Coral: Dir. César Tello Coro del Instituto de Música de Avellaneda: Dir. Ricardo Barrera
Como sexto título de su temporada, el Teatro Roma de Avellaneda ofreció una buena propuesta, una versión sin cortes de “Lucia de Lammermoor”. Cada vez es más frecuente la apertura de los cortes tradicionales en muchos de los Teatros de Opera del mundo y realmente, según mi experiencia, todas las obras ganan en coherencia argumental y musical. Esta versión tiene muchos puntos de contacto con la grabación realizada en 1976 por el maestro Jesús López Cobos (Caballé/Carreras), solo que en la puesta del Teatro Roma, tanto el tenor como la soprano cantaron en la tesitura tradicional y no en la original, donde Lucia carece de gran parte de los sobreagudos y por el contrario, Edgardo tiene escrito un Mi bemol sobreagudo. Pero se conformaría al público en general con una escena de la locura sin sobreagudos? Los papeles masculinos tienen aquí una mayor importancia, ya deja de ser una opera al servicio de un diva. Además, se tomó en cuenta el libro original Walter Scott, sobre el que está basado el argumento de Cammarano y aparece un personaje ciego, Alice, que no figura en la partitura original. La obra como un todo tiene mucho más coherencia que las versiones tradicionales. La parte musical fue excelentemente servida por el maestro Roberto Luvini. Creo que es una de las mejores oportunidades que escuché a la Orquesta Sinfónica Municipal de Avellaneda. Impecable en estilo, justa afinación y excelente balance entre foso y escenario. Un brillante trabajo del Director y de la Orquesta, totalmente fiel al maestro de Bérgamo. Y pudimos apreciar algunas prestaciones vocales de excelencia.
 El barítono Esteban Hildebrand brindó una magnífica versión de Enrico. Con una voz de muy bello timbre y volumen adecuado, un canto franco, con impecable técnica y afinación, sumado a su desenvoltura escénica, dio como resultado una actuación memorable y el punto más alto a nivel vocal del elenco. El tenor Leonardo Pastore, a quien escuchaba por primera vez, fue una auténtica revelación. Posee una excelente voz de tenor lírico que maneja con total facilidad, pareja en todo su registro, es afinado, fraseando y matizando con verdadero gusto. Su última escena fue realmente conmovedora. Creo que debería concentrarse totalmente en su carrera operística (pues además es guitarrista y cantor de tangos) porque tendrá sin dudas un futuro asegurado. La joven soprano ligera Valeria Trifoglio (25) (reemplazante a último momento de la anunciada Soledad de la Rosa) posee un timbre más cubierto que los típicos para su cuerda. Cantó mostrando un amplio registro, agudos limpios, buena afinación y soltura en la coloraturas y excelente musicalidad. Pero su personaje careció de la fuerza necesaria que requiere el argumento y que la lleva finalmente al asesinato y a la locura. Pareció siempre apática en escena. Es poco admisible luego de Callas que las coloraturas en “Lucia” sean usadas únicamente como algo meramente ornamental y no se aprovechen para imprimir acentos dramáticos en las mismas. Seguramente con una mayor frecuentación del papel, y desarrollo en el centro y grave de su voz, logrará darle la real carnadura que pensó el maestro de Bérgamo. Jaun Pablo Labourdette, un muy joven bajo, posee un excelente capital vocal y enfrentó con valentía el personaje de Raimondo. Pero no creo que sea un papel que le convenga abordar a esta altura de su carrera. Sería una pena que malograra su excelente voz abordando papeles que debe dejar para más adelante. No ayudó en su creación del personaje la falta de caracterización y su aspecto demasiado juvenil.
 Destacable la labor de Iván Maier como Normando. Y correcto el resto del elenco. Las pequeñas dimensiones del escenario del Roma pueden ser más adecuadas para una ópera de Belcanto como “Lucia”, no así para el título anterior, “Gioconda”. El Director escénico Boris tuvo algunas hallazgos realmente interesantes, como también momentos menos logrados. Marcó con inteligencia a los cantantes, y trató que crear climas, que nunca son fáciles con un escenario pequeño y con un presupuesto reducido. La escena de la locura, con un tul rojo que va cubriendo a todos los invitados creó un clima mágico, desgraciadamente la presencia en el centro de la escena de Raimondo y en algunos momentos Alisa y Alice, impedían la visual y cortaban la atmósfera creada. Toda la puesta pareció estar pensada para las butacas centrales y en muchos de los pasajes las reiteradas apariciones de los personajes nombrados (algo así como ángeles guardianes de Lucía) impedían, desde las posiciones laterales, la visión de la escena central. Tampoco pareció lógico que los invitados a la boda terminaran haciendo un “trencito”… Igualmente las salidas por la escalera creada en el lateral derecho, no muy accesible para algunos de los cantantes, distrajo en momentos fundamentales de la obra. Fue lograda la escena final de Edgardo. El vestuario fue bien resuelto. Buenos trajes de época para los solistas, especialmente los de los hombres y trajes atemporales en negro con detalles en morado para el coro. Una solución neutra bien adaptable para presupuestos no muy frondosos. No fue muy feliz la intervención del coro. Desajustes y desafinaciones empañaron su trabajo, más notable en las voces masculinas. Por el esfuerzo puesto en esta producción y la posibilidad de ver una versión mucho más cercana a la original, esta “Lucía” merece ser vista y será indudablemente una muy buena experiencia para los amantes de la ópera. 


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