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miércoles, 14 mayo 2008 |
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Don Pasquale en el Teatro Colón de Bogotá, Colombia
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Written by Dr. Alberto Leal enviado especial Colombia
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DON PASQUALE – Gaetano Donizetti (nueva producción escénica) Teatro Colón- Bogotá, Colombia – 9/10/07 (estreno)
Don Pasquale: Valeriano Lanchas Doctor Malatesta: Homero Velho Ernesto: Alejandro Escobar Norina: Gabriella Pace Notario: David Garzón
Director de Orquesta: Hilary Griffiths Dirección Escénica: Alejandro Chacón Diseño de escenografía : Liliana Duque Diseño de Vestuario y Maquillaje: Adán Martínez Diseño de iluminación: Manolo Toledo Director de Coro: Luís Díaz Herodier Orquesta Filarmónica del Valle Coro de la Opera de Colombia Dirección General: Gloria Zea
El Teatro Colón de Bogotá resultó una grata sorpresa. Pequeño en dimensiones, pero espléndido en estilo y mantenimiento, parece el espacio ideal para el repertorio de “Bel Canto”. Y la Opera de Colombia, donde desarrolla la mayoría de sus actividades, eligió como segundo título de su temporada anual “Don Pasquale” de Donizetti, imposible pensar un ámbito más adecuado para esta deliciosa obra del maestro de Bérgamo. Los lectores de Canto Lírico deben tener clara mi postura respecto a los cambios de época y otras “innovaciones” que, en los últimos años, son moneda corriente en los teatros del mundo. En lo personal me cuesta entender la motivación de los “regisseurs”, parecería que toda modificación a lo pedido por el compositor, les permite tener un rol más importante en la representación. Pero, aunque uno no comparta la idea, lo que fundamentalmente importa es que la obra como un todo mantenga coherencia, que siga siendo una historia creíble, sin traicionar el espíritu del compositor. La acción de esta puesta transcurre en New York en los años 30. Creo que en el límite que la historia puede ser creíble. En lo visual se vio favorecida por una época, como el “Art Déco” de singular estética y en pleno auge del glamour de Hollywood.
 Pero dejemos por un momento New York ….y comencemos por la parte musical. Fue una muy grata sorpresa la orquesta Filarmónica del Valle. Integrada por jóvenes músicos, con escasa experiencia en opera, brindó un versión en estilo, equilibrada y manteniendo siempre una excelente afinación. Artífice de este logro fue sin dudas el maestro inglés, residente en Alemania, Hilary Griffiths. Desde los primeros compases se podía percibir un excelente trabajo. Conoce muy bien a Donizetti , su prestación fue brillante, con tiempos tal vez algo más rápidos que los habituales, que de alguna forma favoreció al desarrollo de esta exquisita comedia y con un gran respeto por los cantantes. Un músico que sería excelente tenerlo más seguido por América Latina y poder, incluso, apreciarlo en distintos repertorios.
El bajo barítono colombiano Valeriano Lanchas, de solo 31 años, ganador de los concursos Luciano Pavarotti y Operalia, brindó un excelente “Don Pasquale”, tanto desde el punto de vista vocal como actoral. Con una voz de bello timbre, importante volumen y perfecta afinación supo sacar partido de un rol que generalmente es cantado por artistas en la etapa final de su carrera. Un placer poder escuchar con claridad todas las coloraturas escritas para la parte. Y aunque seguramente con el correr del tiempo y la frecuentación conseguirá sacarle más partido aún al personaje, lo brindado fue de excelente calidad. Creo que es difícil poder encontrar una soprano para la que Norina parezca haber sido un rol escrito especialmente para ella como sucede con Gabriella Pace. Posee un bello timbre de soprano ligera, adecuado volumen para una sala como el Colón de Bogotá y una musicalidad y flexibilidad absolutamente apabullante. Une a esto sus excelentes dotes de actriz, logrando una genuina creación. Si lograra controlar algo más el aire en el registro agudo todo su canto ganaría en presencia. Pero, más allá de cualquier consideración su Norina será absolutamente inolvidable. En un grupo de excelente cantantes/actores, se destacó por su despliegue escénico, elegancia y porte, el barítono Homero Velho en lo más alto del reparto. Fue el Malatesta ambiguo y seductor al mismo tiempo que siempre se espera. Tiene un interesante volumen y canta con seguridad musical y perfecta intención en cada frase. Lamentablemente no lo ayuda su ingrato timbre. Cuesta poder pensar en él para un repertorio más noble. Un bello timbre de voz sigue siendo un don de gran atractivo para los amantes de la opera. No sería una mala opción para este artista un repertorio, como la opereta o la comedia musical, donde su timbre no sea tan relevante y su soltura escénica pueda ser aprovechada al máximo.
 El tenor Alejandro Escobar posee un muy agradable timbre. Canta con gusto y se percibe que conoce perfectamente el repertorio belcantista. Su voz tiene más cuerpo que los típicos tenores ligeros y buen volumen. No fue muy feliz su intervención en la primera parte de la obra. Tal vez el abuso de notas en falsete y el posterior pasaje a notas en forte desequilibran la dinámica de su canto y lo hace incurrir en problemas de afinación. Pero mejoró notablemente en la segunda parte de la ópera, alcanzando un excelente nivel. Tal vez sea el momento de pensar en un repertorio algo más fuerte y con menos exigencias con respecto a coloraturas, aunque su físico y presencia escénica lo ubican más cerca de los roles belcantistas.
Pero volvamos a New York….Después de haber visto y escuchado muchos “Don Pasquale” no es fácil asimilar al personaje central hablando de dólares, del Río Hudson, etc. Los cambios fueron solamente realizados en los parlamentos y por supuesto arreglados los sobretitulados para que coincidan con la acción. Aún así, no estoy de acuerdo con este tipo de modificaciones, no me parece que se respete al compositor. Pero si nos podemos librar por un momento de este tema, la acción lograda por Alejandro Chacón pareció un perfecto mecanismo de relojería. La obra tuvo un ritmo vertiginoso, la acción fue totalmente fluida y tuvo absoluta coherencia dentro del marco elegido. Sin dudas contar con excelentes cantantes/actores ayudó al Director de Escena. Además, el cambio de época y lugar le permitió a Chacón generar “gags” totalmente distintos a los habituales y de gran efecto. Dentro de la época elegida, donde imperaba el “Art Déco”, la escenografía de Liliana Duque fue sumamente elegante y funcional. Desde la sala de “Don Pasquale”, un “duplex” con una gran biblioteca y una escalera lateral, que fue muy bien aprovechada por Chacón para el desplazamiento de los personajes, todo se vio suntuoso, pero práctico y en época. Un hallazgo la cancha de tenis donde transcurre el primer dueto de Norina y Malatesta. Un muy buen trabajo.
 El vestuario y la caracterización de Adán Martínez fue impecable tanto en el diseño como en la realización. Sorteó en forma excelente convertir a un joven barítono en un anciano “Don Pasquale” En una época caracterizada por el glamour, su vestuario lo tuvo en alta dosis. Desde los impecables trajes de época para la escena de tenis, pasando por el vestido de noche de Norina o el hábil abrigo para la posterior transformación de Sofronia, todo lució perfecto en lo visual y fácil de llevar para los cantantes. Otra grata sorpresa fue la gran calidad del Coro de la Opera de Colombia. Con excelentes voces, afinación y empaste, su trabajo fue impecable en lo vocal y desenvuelto en lo actoral. La versión tuvo la particularidad de tener un músico ejecutando un saxo en escena, que habría sido la voluntad de Donizetti, y que fue aprobado para esta versión por la Donizetti Society. El público asistente festejó ampliamente cada una de las situaciones jocosas y premió la representación con un gran aplauso final. En lo personal, me hubiera gustado saber que hubiera opinado el maestro de Bérgamo….




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