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miércoles, 14 mayo 2008 |
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Opera La Gioconda de Ponchielli Teatro Roma de Avellaneda
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Written by Dr. Alberto Leal corresponsal en Buenos Aires
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EXCELENTES VOCES EN “LA GIOCONDA” DEL TEATRO ROMA
LA GIOCONDA – Amilcare Ponchielli Libreto Arrigo Boito, basada en el drama de Víctor Hugo "Angelo, tyran de Padou". Teatro Municipal Roma – Avellaneda – Buenos Aires - 09/09/2007 (estreno)
Gioconda: Haydee Dabusti Enzo Grimaldo: Antonio Grieco Laura Adorno: Maria Luján Mirabelli Barnaba: Omar Carión La Cieca: Lucila Ramos Mañe Alvise Badoero: Walter Schwarz Zuane:, Barnabotto y Cantone: Pablo Basualdo Isepo y voz lejana: Pablo Selci
Bailarines: Alejandro Jiménez Alavedra, Gisela Comas, Silvana Corrado, Fabiana Fourrier, Jazmín Mengual. Director de Orquesta: Giorgio Paganini Dirección Escénica: Boris Vestuario: Producción Teatro Argentino Iluminación: Oscar Bonardi – Oscar Morali Director de Coro: Ricardo Barrera – Cesar Tello Orquesta Sinfónica Municipal de Avellaneda Ballet Municipal de Avellaneda Coro del Instituto de Música de Avellaneda
'La Gioconda' es una opera en cuatro actos basada en el drama de Víctor Hugo "Angelo, tyran de Padou", que se estrenó en la Scala de Milán en 1876. Aunque el éxito la acompañó desde su estreno, Ponchielli no quedó conforme con la versión y fue efectuándole modificaciones hasta 1880, quedando la versión definitiva que conocemos en la actualidad. La obra fue escrita a pedido del Teatro alla Scala de Milán y es la única, entre las 12 escritas por el compositor, que figura con alguna asiduidad en los teatros del mundo.
 El libreto nunca conformó al propio Boito, de hecho firmó con el seudónimo “Tobia Gorrio”. Y aunque años antes ya había estrenado su propia opera “Mefistófeles”, lejos estaba de alcanzar la altura como libretista que lograría años después colaborando con el maestro Verdi. Con una trama melodramática, un libreto poco claro y concebida en el estilo “Grand Opera” francesa, por su extensión, grandiosidad y ballet incluido, sumado a la necesidad de contar con 6 grandes cantantes, no es raro la falta de habitualidad en presentarla. Creo que de tanto en tanto un “divo” de turno la hace suya y vuelve nuevamente a las carteleras de los teatros del mundo. Aunque tiene momentos musicales sublimes, “Cielo e mar”, “La Danza de las Horas”, “Suicidio”, etc analizada como un todo no logra convencer, en parte por el comentado tema argumental pero también porque la calidad musical lograda en los momentos mencionados no se mantiene a través del resto de la obra. A pesar de todo lo comentado el Teatro Roma – un precioso teatro de época pero de pequeñas dimensiones, tanto en su sala como su escenario, dispuso que “Gioconda” fuera una de los títulos de su temporada actual. Sin dudas un gran riesgo, pero gracias a un excelente grupo de cantantes logró salvar parte de las dificultades comentadas y generar una versión interesante y recomendable para los que no han tenido la posibilidad de verla o quienes quieran escuchar y ver algunos desempeños excelentes.
 El maestro Giorgio Paganini dirigió con correcto estilo y auténtico espíritu italiano. Su interpretación tuvo la pasión requerida por la partitura. La orquesta respondió discretamente en los dos primeros actos, donde desajustes y problemas de afinación empañaron su trabajo. A partir del tercer acto el sonido mejoró notablemente con algunos momentos de real calidad. Es posible que con el correr de las funciones mejoré el desempeño orquestal. Sumamente difícil es evaluar el trabajo del Director de escena Boris (en un medio como la ópera, donde los apellidos han sido siempre marcas registradas, es curioso encontrar – en la mejor tradición de la música Pop - un artista que se identifica solamente por su nombre). Tal vez por ser conocido de esta forma por programas radiales dedicados al canto lírico, se presente solamente con su nombre de pila. Como hemos dicho, es realmente arduo el montaje de esta obra, con el agravante de contar con un escenario pequeño, con un sistema lumínico precario y un vestuario – cedido gentilmente por el Teatro Argentino - que, por provenir de distintas puestas hace casi imposible lograr una homogeneidad de estilos y colores. Y una historia argumental a la que cuesta darle coherencia, con diálogos muy poco creíbles. Dentro de este marco Boris trató de mover a cantantes y coro de manera tradicional, logrando el mejor momento en el tercer acto. No ayudó tampoco la iluminación, por momentos castigando sin piedad por ser tan plana y directa, mejorando significativamente cuando se lograba atenuarla. Pero la función contó con excelentes voces, destacándose claramente la soprano Haydee Dabusti, el barítono Omar Carrión y la contralto Lucila Ramos Mañe. La “Gioconda” brindada por Dabusti puede ser calificada como excelente bajo todo punto de vista, y en lo personal la mejor prestación que le he visto hasta la fecha. A su habitual hermoso timbre de voz - absolutamente parejo a través de todo su registro, su musicalidad, su excelente técnica y su importante volumen y facilidad en la zona aguda, sumó en esta oportunidad su cálido, redondo y sonoro registro grave, clave para poder brindar un excelente “Suicidio”. No dudo que luego de su magnífica “Norma” de esta temporada en el Argentino y esta “Gioconda” debe ser tenida en cuenta por las autoridades del Teatro Colón para un rol principal en opera italiana para las próximas temporadas. Otro trabajo inolvidable fue el Barnaba de Omar Carrión. Con una excelente voz, siempre afinado y perfecta técnica, una gran intención en el decir, con la maldad a flor de piel como su personaje exige y un excelente trabajo en lo actoral, minucioso y desplegando innumerables recursos y matices, su prestación fue inmejorable y más que justificadamente, muy valorado por el público presente. Otro trabajo para recordar fue el de Lucila Ramos Mañe. Desde su magnética presencia, desplegando genuinas dotes de actriz, complementadas con una voz de importante volumen y un canto franco y apasionado, dieron como fruto una “Cieca” difícilmente olvidable. Maria Luján Mirabelli prestó al rol de Laura su conocido profesionalismo. Su voz y temperamento son totalmente adecuados para el rol. Cantó con belleza tanto su aria como en los dúos y se movió en forma excelente en escena debido a sus conocidas dotes de actriz.
 El tenor Antonio Grieco – a quien escuché por primera vez este año, en la Gala Lírica del Auditorio de Belgrano – posee una excelente voz de tenor spinto, una voz de esas que se escuchan poco en estos días. Tiene una excelente extensión con total libertad en la zona aguda. La tarde del estreno pareció – desde un principio – que no tenía seguridad musical en el rol. Esto se hizo notable durante el aria “Cielo e mar”, perdiéndose a poco de comenzar. No pareció ayudar a su inseguridad empezar a cantar la misma subido a un barco, que era parte de la escenografía, en uno de los extremos del escenario y con escasa visión del Director de orquesta. Tal vez este hecho tuvo que ser tenido en cuenta por el Director de escena. Bajó luego al piso del escenario y, ya con vista directa al conductor, terminó su aria en forma brillante y fue muy aplaudido. Seguramente con el rol más firme, gracias a las sucesivas funciones, superará este tipo de problemas. Tiene un excelente material que tendría que ser aprovechado al máximo. Walter Schwarz trazó un Alvise muy bueno desde el punto de vista vocal, tiene una muy buena voz de bajo y cantó con musicalidad y buen gusto. Es un joven elemento que tiene que trabajar intensamente en la parte actoral para lograr que sus personajes resulten creíbles. El sector femenino de coro sonó compacto, afinado y con buen volumen. No así el masculino, con entradas en falso y problemas de afinación. Fue una grata sorpresa el desempeño del ballet en la Danza de las Horas. En suma, una muy buena experiencia vocal, con razonable sustento musical para una obra difícil desde todo punto de vista. | Only registered users can write comments. Please login or register. Powered by AkoComment 1.0 beta 2! |
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