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Carmen o Don José? Excelente trabajo del tenor Luis Lima CARMEN - George Bizet (nueva producción escénica) Libreto H.Melihac y L Halévy, basados en la novela homónima de Prosper Mérimée. Teatro Argentino – La Plata - Buenos Aires – Argentina – 26/08/07
Carmen: Virginia Correa Dupuy Don José: Luis Lima Micaela: María José Siri Escamillo: Leonardo Estévez Zúñiga: Mario De Salvo Frasquita: Ana Laura Menéndez Mercedes: Mónica Sardi Remendado: Gabriel Renaud Dancairo: Sebastián Sorarrain Morales: Norberto Marcos
Director de Orquesta: Mario Perusso Dirección Escénica: Daniel Suárez Marzal Diseño escenográfico y de vestuarios: Jorge Ferrari Diseño de iluminación: Gabriel Lorente Director de Coro: Sergio Giai Directora del Coro de niños: Mónica Dagorret Orquesta, Coros y Ballet Estables de Teatro Argentino
“Carmen” fue estrenada en la Opéra-Comique el 3 de marzo de 1875. La obra no fue bien recibida ni por la crítica ni por el público, lo que sumió a Bizet en una fuerte depresión, muriendo solo tres meses después del estreno. Pero esta magistral obra se sobrepuso a la falta de aceptación de su argumento para la moral de la época y se convirtió en una obra fundamental de la lírica universal.
 El Teatro Argentino la eligió como cuarto título de su excelente temporada. Y como ocurriera con “Norma”, “Traviata” Y “Butterfly” redondeó otra brillante producción y una respuesta más que favorable por parte del público, que rápidamente agotó las localidades de las cuatro funciones programadas. El espectáculo considerado en forma integral fue magnífico y el público ovacionó de pié a los artífices del mismo. El Maestro Mario Perusso, mucho más identificado con la Opera italiana, brindó una excelente lectura de la partitura de Bizet y la Orquesta Estable le respondió en todo momento. El sonido fue transparente y sutil, cuando era requerido, pero también alcanzó altas cotas de dramatismo en los últimos actos. Fue muy bueno el balance entre la orquesta y los cantantes. Algunas pequeñas desafinaciones en el primer acto en nada empañaron el logro total. Más allá de la parte musical, la propuesta – despojada y hondamente andaluza – creada por Daniel Suárez Marzal, acompañado por Jorge Ferrari y Gabriel Lorente, mucho más cerca de la novela de Mérimée que lo habitual, demuestra como se puede recrear una obra a partir de sus raíces. En un escenario fijo y único, al que solamente se le agregan detalles en cada acto, y casi sin elementos de utilería, la muerte está presente desde el primer momento, el amor, el odio y el desenlace fatal pasan siempre por la plaza de toros como un rito.
 Aquí no vimos gitanas coloridas, lo habitual para el imaginario popular, aquí las mujeres de pueblo, las cigarreras, visten de negro con esa contradicción que siempre tuvo Andalucía y absolutamente adecuado para la época. El vestuario de la gente de más alto nivel social colorido, pero igualmente fiel al tiempo en que transcurre la obra. Todo el vestuario fue elegante en diseño, con excelente combinación de texturas y colores. Un placer para la vista sin dejar de ser totalmente realista. La iluminación fue otro factor determinante de esta puesta, desde los naranjas, marcando ese sol del sur español que parece iluminarlo todo sin piedad, hasta los morados que se acentúan y van marcando el crecimiento del drama, generaron un gran aporte a la parte visual. Otro excelente trabajo. Suárez Marzal dispuso muy bien el desplazamiento de las masas, marcó a los cantantes para que se movieran con naturalidad y supo generar un alto voltaje dramático en el último acto. En suma, un excelente trabajo de equipo, partiendo de la idea de una Sevilla más realista, con toda su luz y toda su sombra, con todas sus contradicciones y dentro de un concepto de genuina modernidad. Excelente en todo concepto fue la prestación de Luis Lima como Don José. Retirado hace unos pocos años de su gran carrera internacional en forma prematura y por propia decisión, fue un total placer volverlo a ver en escena con las condiciones que lo caracterizaron intactas. Aunque ha cantando en el último tiempo en nuestro país y en el Uruguay e incluso se presentó en su Córdoba natal junto a su hija, soprano ligera, su Don José en el Argentino lo devolvió a un papel mayor, que fue además siempre sinónimo de éxito en su carrera.
 Al aparecer en escena el tiempo parece haberse detenido, su figura juvenil, su desenvoltura y agilidad en escena y sus siempre admiradas condiciones de actor parecen contradecir cualquier calendario y tantos años de carrera transitados. Su bella voz sigue teniendo un más que importante volumen, pareja línea de canto y su característica intención en el decir. Cantó en forma excelente "La fleur que tu m avais jetée" y la intensidad con que encaró el último acto tiñó el escenario de tragedia, pero también de belleza. Bravo. Virginia Correa Dupuy dotó a su Carmen de adecuada pasión y buen desempeño escénico. Su voz no parece la más adecuada para el rol en un teatro de las dimensiones del Argentino. Aunque con bello timbre, buena afinación e intención al decir, su volumen insuficiente para la sala y su frágil registro grave le restaron el dramatismo necesario en varios pasajes de la obra. De todas formas brindó una digna prestación que seguramente ganaría en efecto en un teatro de menores dimensiones. Leonardo Estévez aportó a Escamillo su apuesta figura escénica y sus buenas dotes de actor. Posee un bello timbre, afinado y con muy buena línea de canto. Pero aquí también, como en el caso de Correa Dupuy, un mayor volumen hubiera redituado mucho a su personaje. María José Siri fue una excelente Micaela. Bello timbre y muy buen volumen, gran línea de canto y buena afinación signaron su trabajo, complementado con su agraciada figura y una gran entrega. Solamente un incisivo vibrado en el sector agudo empañó algo su labor.
 El cuarteto de contrabandistas, Ana Laura Menéndez, Mónica Sardi, Gabriel Renaud y Sebastián Sorarrain fue excelente desde el punto de vista vocal y actoral. Igualmente eficaces Mario De Salvo y Norberto Marcos como Zúñiga y Morales respectivamente. El Coro Estable, a pesar del conflicto gremial ocurrido los días anteriores al estreno y la falta de ensayos, tuvo un excelente rendimiento, como nos tiene acostumbrados. Igualmente positiva fue la intervención del Coro de niños. Una excelente idea en lo visual, un gran marco orquestal y coral y algunas actuaciones vocales sobresalientes hacen de esta “Carmen” otro escalón más en la exitosa Temporada por la que transita el Teatro Argentino.
Solo me queda una duda, está representación tuvo que llamarse “Carmen” o “Don José”?


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