|
I CAPULETI E I MONTECCHI
DUELO DE DIVAS
Palacio Euskalduna, 23 de febrero del 2007
Música de Vincenzo Bellini y libreto de Felice Romani
Reparto: Inva Mula, Giulietta; Daniela Barcellona, Romeo; Ismael Jordi, Tebaldo; Filippo Morace, Lorenzo; Giovanni Battista Parodi, Capellio
Director Musical, Riccardo Frizza Director del Coro, Boris Dujin Director de Escena, Robert Carsen Escenógrafo y figurinista, Michael Levine Iluminador, Davy Cunningham Dirección escénica en Bilbao, Emmanuelle Bastet Iluminador en Bilbao, Philippe Albaric Coro de Ópera de Bilbao Orquesta Sinfónica de Navarra Producción, Ópera Nacional de Paris
 Un auténtico lujo poder disfrutar de las excepcionales voces de Daniella Barcellona e Inva Mula. La pareja que formaron en el escenario, no sólo reflejó el amor entre Romeo y Julieta sino que conquistaron al público y consiguieron que todos los presentes disfrutáramos de una velada en la que el poder de sus voces fue realmente la nota destacable. Tanto la mezzosoprano como la soprano exhibieron unas voces de excepcional calidad y de enormes cualidades. Inva Mula, muy apreciada ya por el público bilbaíno después de sus actuaciones en Traviata y Rigoletto, volvió a demostrar, una vez más, su fabuloso estado vocal, nos deleitó con magníficos pianissimi y filados, con una línea exquisita y gran pureza en el canto. Daniela Barcellona se mostró segura en todo su extenso registro, y bordó su papel de Romeo tanto vocal como escénicamente, nos brindó momentos de extraordinaria belleza y entrega vocal y escénica, cantando sus frases con verdadera intención y magistral interpretación como en “una fiamma mi struggi”, donde nos supo verdaderamente transmitir todo el sentido de sus palabras. Uno de los momentos más brillantes de la noche fue el del dúo entre las dos féminas, Romeo y Julieta, que estuvo enmarcado dentro de un colorido estudiado y de gran efecto. Solamente tres colores, rojo, negro y blanco, que bien podían representar la sangre, el destino y la pureza de sentimientos entre ambos. Carsen solucionó las escenas con maestría, utilizando simetrías y una concepción del espacio escénico y de los colores realmente interesante. Solamente achacar la iluminación empleada en algunos momentos, excesivamente oscura y casi ausente. Este director tiene aún mucho que mostrar en Bilbao y esperamos volver a verle pronto con nuevos trabajos.
 El debut en ABAO del tenor Ismael Jordi nos dejó un poco con las ganas. Su voz es de extremada dulzura, posee gran fiato y es capaz de realizar estupendos filados, pero dejó ver puntos de fragilidad y un volumen por debajo de lo que hubiésemos deseado. Los bajos Filippo Morace como Lorenzo y Giovanni Battista Parodi como Capellio, completaron el reparto realizando una buena labor a la altura de sus compañeros. Debemos dar sobresaliente al Coro de Ópera de Bilbao, que a pesar de que nos tiene acostumbrados a intervenciones de calidad, en esta ocasión se superaron. Riccardo Frizza imprimió buen ritmo, realizando una excelente labor con una Orquesta Sinfónica de Navarra que dejó ver ciertas carencias interpretativas.
FOTOS: E.MORENO ESQUIBEL
 |