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Don Giovanni de Mozart en el Teatro Calderón de Valladolid
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Written by Mercedes Rodríguez Arrieta enviada especial Valladolid
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DON GIOVANNI
REPARTO: Marco Vinco, Don Giovanni; Marek Wojciechowski, El Comendador; Marcela de Loa, Doña Ana; Mary Plazas, Doña Elvira; Petri Lindroos, Leporello; Milagros Poblador, Zerlina.
Director Musical, Gregor Bühl Directora de escena, Mercedes Guillamón Escenógrafo, Daniel Blanco Iluminador, Vinicio Cheli
 El público del Teatro Calderón respondió positivamente el pasado día 3 de diciembre en la cuarta y última representación de la ópera Don Giovanni, cuyo estreno no parece que entusiasmó a los vallisoletanos. Y a decir verdad hubo muchas lagunas en la propuesta escénica de Mercedes Guillamón. El mensaje supuesto que quería trasmitir no iba desencaminado con el verdadero fondo de la obra, pero se quedó a medias. Faltaron toques y elementos que sustentaran y apoyaran una trama de semejante envergadura como es la del libreto de Da Ponte. Con esas premisas se veía complicada una buena resolución de la trascendente escena final, y como era de esperar, no tuvo ningún sentido. Solamente un par de detalles y buenas ideas, como la mano que representa la autoridad o el catálogo de fotografías de la época que muestra Leporello. Con esas premisas era muy difícil resolver y además, la iluminación tuvo también sus vacíos y sinsentidos. Se corrió un riesgo demasiado grande y al final el resultado no fue positivo. La escena quedó hueca a pesar de la mano gigantesca que presidió el escenario durante toda la representación y no hubo hilo conductor claro. Además el perfil de algunos personajes se definió de forma alejada a la realidad que debían reflejar. Así, Donna Elvira se transformó en una débil muchacha, víctima de un amor corrompido, que intenta convertirse en salvadora oficial de las artimañas de don Juan .El personaje de Zerlina estuvo también lejos de ser la muchacha alegre y seductora que debiera, y doña Ana se mostró excesivamente dulce y bondadosa. ¿Por qué un trío de mujeres mojigatas? Es una de las cuestiones que más llamaron la atención. La concepción de las féminas en el dúo Mozart – Da Ponte es de mujeres sólidas, con las ideas bien claras y definidas, con carácter en el caso de Elvira, sobriedad y sensatez en el de Doña Ana, y picaresca en el de Zerlina. No vimos ninguna de estas características en escena. El hecho de esta ausencia en la construcción de los personajes femeninos hizo que vocalmente se dieran también deficiencias interpretativas: así Marcela de Loa construyó un personaje vocalmente dulce y refinado, pero no demasiado apropiado; Mary Plazas no pudo superar algunas dificultades técnicas que el papel requería, y a Milagros Poblador, a pesar de poseer un canto correctísimo, no se la vio excesivamente cómoda en el papel. En cuanto a las voces masculinas, nada que destacar, salvo la potente voz del bajo Marek Wojciechowski como El Comendador, y la buena intención escénica de Petri Lindroo como Leporello. El Don Juan de Marco Vinco fue presentado con aires de pasotismo, bien por ese lado, pero en el terreno vocal la sensación también fue de “pasar”, resultando un Don Juan inexpresivo y con algunos problemas de fiato.
 La parte musical en lo que a la orquesta y director se refieren estuvo también a un nivel inferior al esperado. Gregor Bühl dirigió de forma plana y sin despertar ningún tipo de emoción en toda la primera parte, lo que se vio reflejado en los músicos, una sección de cuerda que apenas se hizo escuchar. Después del descanso las cosas cambiaron y se resolvió con dignidad la parte musical. Imperdonable que se emplease un piano en lugar de un clave para el acompañamiento de los recitativos.
Fotos: Cedidas por Prensa del Teatro Calderón
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