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Comenzó a cantar cuando era muy niño, durante las funciones religiosas de su colegio, afición que le llevó más tarde a comenzar estudios de música, piano, violonchelo y canto en el Conservatorio Municipal de Barcelona. Con diecinueve años, en 1895, decidió trasladarse a Argentina, donde debutó con La Dolores de Bretón como integrante de la compañía Pinedo, al mismo tiempo que cantaba misas en la catedral de Buenos Aires. En 1901 inició en el teatro San Martín de Montevideo una serie de actuaciones por América latina, que, dado el éxito obtenido, le valieron para darse a conocer en aquellos países y entre los empresarios españoles. Entre las obras interpretadas en esta época destacaron Marina, La tempestad y El anillo de hierro. En 1904, de regreso a España, actuó junto a la joven soprano Luisa Vela, con la que más tarde contrajo matrimonio; ambos cónyuges cantaron juntos en innumerables ocasiones y formaron su propia compañía lírica a la que con el tiempo se sumaron sus hijos. Emilio Sagi Barba realizó algunas incursiones en la ópera, como por ejemplo con el estreno en castellano de Cavalleria rusticana, en el Teatro Victoria de Buenos Aires, y el de La bohème, en el Teatro Odeón de la misma ciudad. También introdujo en su repertorio otras obras como La traviata, Carmen o Payasos.
Otro de los géneros que representó fue el de la opereta, conviertiéndose con el tiempo en el mayor difusor del género por España y América. El repertorio de operetas era enorme, destacando entre las más siginicativas: La viuda alegre, La princesa del dólar, El reloj de la Lucerna, la tempestad, El valle de Andorra, Los mosqueteros grises, La guerra santa, Mujer y reina, La tela de araña, Esperanza, Las nueve de la noche, Gloria, Viento en popa, La fama del tartanero, El bateo, El golpe de Gracia, El dominó, Juan Francisco, La sangre de artista, el rey de las montañas, El conde de Luxemburgo, Los buscadores de oro, La bella persa, Las hijas de Eva, El guitarrico, La alsaciana, La ciudad eterna, Lola Montes, La canción del naúfrago... Entre otras muchas. En 1910 estrenó Molinos de viento, de Millán y Luna, y el 5 de febrero de 1914 logró en el Teatro-Circo Price de Madrid uno de sus mayores triunfos con el estreno de Las golondrinas, de Usandizaga, que compuso expresamente para el barítono, en cuyo reparto también participaron Luisa Vela, Eva López y Francisco Meana. En noviembre de ese mismo año participó en el estreno de La vida breve, de Falla, con la dirección del maestro Luna; de este autor también estrenó en 1918 Los calabreses en el Teatro Apolo, con Charo Leonís. En la década de 1920 continuó acrecentando su prestigio con importantes títulos del género lírico español, tanto del repertorio grande como del chico como por ejemplo La dogaresa, La del soto del parral, El pájaro azul, La verbena de la Paloma, El barberillo de Lavapiés, Luisa Fernanda, etc. La década de los treinta marca la etapa final de Sagi Barba como cantante. En marzo de 1930, estrenó en el Teatro Calderón La rosa del azafrán, de Guerrero, y consiguió su triunfo más importante en 1932 con el de Luisa Fernanda, del maestro Moreno Torroba, obra con la que frecuentemente se le identifica y que supone su retirada de la escena. A mediados de los años treinta abandona el canto, salvo esporádicas representaciones en funciones benéficas, y se centra en la dirección de orquesta. Por esos años dirigió las orquestas en las presentaciones de sus hijos Enrique y Luis. Sus últimos años de vida coincidentes con la década de los años cuarenta, marcan su retiro de la escena, si bien no de la música ya que desde su casa de Palop de las Marinas en Alicante se dedicará a la composición de zarzuelas como Las palomas, que llegó a estrenarse en 1946 en el Teatro Victoria de Barcelona. Tres años después, el 7 de Agosto de 1949 morirá en la citada localidad alicantina. Emilio Sagi-Barba estuvo considerado el mejor vocalista de zarzuela en su cuerda de barítono, gracias a unas excepcionales cualidades como fueron el volumen, el timbre hermoso, la técnica perfecta, el virtuosismo (fueron famosos sus largos calderones) y el sentido teatral. Por lo que respecta a su discografía, ésta es muy extensa, abarcando tanto títulos de zarzuela como de operetas, obras completas y fragmentos, las más importantes para el sello discográfico EMI, entre las que destacan Marina, Luisa Fernanda, la pícara molinera o El Asombro de damasco.
La información que presentamos ha sido obtenida de la siguiente bibliografía: - Martín de Segarmínaga, Joaquín, Diccionario de cantantes líricos españoles, Acento editorial, Madrid, 1997
- Hernández Guirbal, Francisco, Cien cantantes españoles de ópera y zarzuela, Ediciones Lira, Madrid, 1994
- VV.AA, La gran ópera, Barcelona, Planeta Agostini, 1991
- VV.AA, La gran ópera paso a paso, Madrid, Club internacional del libro, 1990
- VV.AA, La ópera, Barcelona, Salvat, 1989
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