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LA BOHÈME 21/4/2006 GRAN TEATRO DE CÒRDOBA
GIACOMO PUCCINI Libreto de Giuseppe Giacossa y Luiggi Illiaca

REPARTO Rodolfo: Aquiles Machado Mimí: Andrea Dankova Marcello: Juan Tomás Martínez Musetta: Maria José Moreno Colline: Francisco Santiago Schaunard: David Rubiera Benoît y Alchidoro: Miguel Sola Parpignol, vendedor de juguetes: ArsensioVergara Sargento de aduana: F. Jesús Pérez Rojas Aduanero: Manuel J. Montesinos Vendedor: Antonio Rojas Pérez
DIRECCIÓN ARTÍSTICA Dirección musical: Marcello Panni Dirección de Escena: José Luis Castro Escenografía: Giuliano Spinelli Figurinista: Irene Monti Iluminación: Vinicio Cheli Director del Coro: Diego González Ávila Orquesta de Córdoba Coro de ópera Cajasur Coro de niños del Conservatorio profesional de Córdoba Director coro de niños: Juan Manuel Ortiz Producción del Gran Teatro de Córdoba y el Palacio de Festivales de Cantabria
Deseoso estaba el público Cordobés ante la puesta en escena de un título como La Bohéme, que como es costumbre cuelga el cartel de no hay localidades. Y así con una co-producción con el Palacio de Festivales de Cantabria, estrenada el pasado mes de noviembre en Santander, y bajo una dirección escénica del sevillano Jose Luis Castro se presentó el título pucciniano.
Como bien señalan las notas de Castro, la puesta en escena “se inspira en los estilos de la época vanguardista”, sobre una escenografía sencilla y efectiva de Spinelli simulando los tejados de París en el primer y cuarto cuarto y un segundo acto en el café Momus que sorprendió con el gran movimiento del coro y figuración junto con malabaristas, magos, y escenas circenses todo ello muy bien dirigido y muy efectista. La iluminación de Vinicio Cheli es donde falló la puesta escénica, creando el frío y la oscuridad en exceso, lo que hacía que no se distinguieran bien las caras de los protagonistas y por consiguiente sus expresiones.
En cuanto a la parte vocal tuvimos de todo; un Rodolfo de Aquiles de voz bella y gran musicalidad como nos tiene acostumbrados, una Mimi, la soprano Andrea Dankova bien técnicamente pero no muy acorde al rol, con excesivos vibratos y poca expresividad, un Marcello interpretado por el venezolano Juan Tomás Martínez de voz segura, redonda y de una bella línea de expresión, bien el Colline del cordobés Francisco Santiago, el Schaunard del cantabro David Rubiera y los roles de Benoît y Alchidoro del bajo Miguel Sola. Pero sin duda la voz más relevante de la noche fue la de la soprano Maria José Moreno, expresiva, bella y perfecta actoralmente, lo que sin duda arrancó los mayores aplausos de la noche después de su primera intervención en el segundo acto.
 La dirección musical a cargo del maestro italiano Panni fue correcta, si bien en algún pasaje abuso del forte, pero demostrando su buen quehacer y dando un buen rendimiento a la Orquesta de Córdoba, (si no fuera por algún descuido de la flauta).
Es justo hacer una mención especial al Coro de Opera Cjastur dirigido por el maestro Diego González Ávila y el Coro de niños del Conservatorio profesional de Córdoba dirigidos por Juan Manuel Ortiz perfectos tanto en lo vocal como a su desenvoltura escénica.
En definitiva una velada bella, de grandes aplausos y bravos que nos ha proporcionado el Gran teatro de Córdoba |