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LA BOHEME – G. Puccini Libreto Giuseppe Giacosa y Luigi Illica Teatro Colón – Buenos Aires – Argentina 25/03/06
 Mimí: Olga Makarina
Rodolfo: Steven Harrison Musetta: Eliana BayónMarcello: Hermán Iturralde Schaunard: Alejandro Meerapfel Colline: Nahuel Di Pierro y elenco
Dirección musical: Stefan Lano Régie: Willy Landín Escenografía: Tito Egurza Vestuario: Daniela TaianaIluminación: José Luis Fiorruccio Dirección del coro: Salvatore Caputo Dirección del coro de niños: Valdo Sciammarella Excelente apertura de Temporada en el Teatro Colón
“La Bohème” fue estrenada el 1º de febrero de 1896 en el Teatro Regio de Turín. Solo cuatro meses después se verificó su estreno en Buenos Aires, en el antiguo Teatro de la Opera.
Y desde el primer momento se convirtió en una de las más amadas por el público argentino. Por esa causa es absolutamente entendible que sea la obra que más veces ha sido representada en el Teatro Colón. Sin embargo, la suerte pareció ser esquiva en su estreno en Turín, donde no gustó ni al público ni a la crítica. Pero dos meses después de su estreno, fue acogida con gran éxito en Palermo, Y allí comenzó su triunfal carrera. Pero por todos estos antecedentes, siempre es un riesgo para un Teatro encarar una nueva puesta de “Bohéme”. Las autoridades de nuestro primer coliseo tomaron el desafío y el resultado ha sido sencillamente excelente. Puccini fue respetado hasta en los más pequeños detalles, tanto en lo musical como en lo visual y el producto final ha sido deslumbrante. En lo visual, la corpórea y realista escenografía de Tito Egurza es de una gran belleza, pero además absolutamente funcional, con una utilización muy adecuada del escenario giratorio. Supo resolver, con distintos niveles, el generalmente complicado ámbito del Café Momus, incluso incorporando al mismo un piso adicional integrado a la acción. Esto permitió evitar las habituales aglomeraciones que se producen en dicho acto. Excelente trabajo. De igual calidad fue el vestuario creado por Daniela Taiana. Muy colorido pero manteniendo siempre una unidad cromática. Cabe destacar el exacto estilo del elegante vestido de Musetta del segundo acto y el colorido y original vestuario de Parpignol. Solo cuesta comprender porque el cambio de época de la producción como un todo. Poco o nada aporta y genera algunas contradicciones con el texto, que fueron subsanadas, parcialmente, con arreglos puntuales en los subtítulos. En lo personal no le encuentro sentido alguno. Dentro de este marco Willy Landín realizó un minucioso trabajo, cuidando cada detalle, marcando a los cantantes en forma totalmente natural y siendo fiel a Puccini en cada momento. Los pequeños, pero valiosos, detalles de ambientación, acompañados por el muy buen trabajo de iluminación de José Luis Fiorruccio revalorizan el excelente trabajo de Landín y el espectáculo en general.  Stefan Lano condujo la Orquesta Estable con total autoridad, pero siempre pendiente de mantener un equilibrio entre los cantantes y el foso. Su trabajo fue preciosista , la Orquesta sonó muy precisa. y se puede advertir su entendimiento total con los miembros de la misma.
Olga Makarina compuso una excelente Mimí. Su voz tiene un bello timbre, parejo y siempre audible en toda su extensión y considerable volumen. Tuvo excelente afinación y matizó su canto con exquisitos filados, logrando conmover genuinamente en el último acto.
La soprano Eliana Bayón posee un voz de buen volumen y un timbre que se adapta perfectamente a los requerimientos de Musetta. Su articulación es clara lo mismo que su dicción. Si lograra controlar algo más su zona aguda su trabajo ganaría en calidad. Compuso un personaje totalmente creíble lejos de todo esteriotipo.
Hernán Iturralde brindó una excelente composición como Marcello. Canto franco con muy buen caudal de voz, afinado, con buena dicción. Y mostró muy buenas dotes histriónicas
 Correctos Alejandro Meerapfel como Schaunard y Nahuel Di Pietro como Colline, éste último logró convencer en su aria del último acto.
Dentro de este marco, muy poca fue la contribución del tenor americano Steven Harrison como Rodolfo. Su voz no es especialmente bella. La parte central y grave de su canto fue totalmente inaudible en los dos primeros actos, mejorando en los dos últimos. La zona aguda tuvo más cuerpo y facilidad de emisión. Tampoco su nivel actoral, en la vieja tradición histriónica italiana, ayudó para componer un personaje creíble.
Correctos el resto del elenco y excelente la participación de ambos Coros.
En suma, un más que promisorio comienzo de temporada y un profundo deseo que los próximos títulos mantengan el alto nivel alcanzado en nuestra muy querida “Boheme”.
Fotos: Arnaldo Corombaroli


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