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“ERNANI”. Giuseppe Verdi Ópera en cuatro actos. Libreto de Francesco María Piave, basado en el drama Hernani de Víctor Hugo. Teatro Avenida, Buenos Aires.
 Ernani: Gustavo López Manzitti Elvira: Svetlana Volosenko Don Carlo: Omar Carrión Don Ruy Gómez de Silva: Homero Pérez-Miranda Giovanna: Mariela Schemper Don Ricardo: Martín Lira Iago: Walter Schwarz
Dirección escénica y escenografía: Marcelo Perusso Vestuario: Mabel Falcone y Marcelo Perusso Iluminación: Rubén Conde Orquesta y Coro de Buenos Aires Lírica Director del Coro: Juan Casasbellas Dirección musical: Carlos Vieu
Espectáculo presentado y producido por la Asociación Buenos Aires Lírica
Ernani: Verdi en estado puro
El estreno mundial de “Ernani” tuvo lugar el 9 de marzo de 1844 en el Teatro la Fenice de Venecia. El éxito fue inmediato y muy pronto pasó a integrar el repertorio de los más importantes teatros a Europa y América. En Buenos Aires se estrenó en 1849, siendo la primera obra de Verdi conocida aquí. Fue repuesta en la mayoría de los Teatros de Buenos Aires, sin embargo no figura en el repertorio del Teatro Colón desde 1964 y un año antes fue representada en el Teatro Avenida. Con la salvedad de las funciones del 2001 efectuadas en el Teatro Roma, Ernani estuvo ausente de lo principales escenarios por más de 40 años.
Realmente hay que agradecer a Buenos Aires Lírica por esta reposición y considerarla como un más que auspicioso comienzo de temporada. Ernani es una obra con una fuerte impronta dramática y el idealismo de la libertad está constantemente presente en ella. Los personajes luchan entre sus actitudes personales y el sentido social como un deber ineludible.
 La versión ofrecida contó con la excelente dirección del maestro Carlos Vieu. Siempre fiel a Verdi, tanto en las partes donde la energía y el dramatismo es requerido como en las partes más líricas. Los “tempi” fueron los adecuados y no descuidó el equilibrio entre la orquesta y los cantantes. Muy bueno el trabajo del Coro, preparado por Juan Casasbellas.
El equipo formado por Marcelo Perusso, Mabel Falcone y Rubén Conde brindó una puesta absolutamente tradicional, dentro de un marco lujoso y totalmente en época, donde el colorido y rico vestuario jugó un papel muy importante. Solamente el decorado de la primera escena lució pobre dentro el contexto general. Creo que el trabajo de Perusso tuvo su punto fuerte en el movimiento de los cantantes. Siempre lucieron naturales dentro de una marcación de gran coherencia. Y esto es más meritorio si consideramos que en Ernani, Verdi no había logrado todavía que sus personajes tuvieran la complejidad sicológica que se verifica en sus obras de madurez.
 Gustavo López Manzitti fue excelente en lo vocal, pudo transmitir toda la rebeldía de su personaje. Excelente volumen y afinación y toda la fuerza exigida por Verdi fue su contribución principal. Si lograra mejorar algo la parte actoral y resolver el timbre – a veces ingrato – en algunas notas agudas tendrá por delante, sin dudas, una excelente carrera internacional a su disposición. Svetlana Volosenko fue la revelación de la noche, excelente volumen y precisa afinación, resolvió fácilmente las coloraturas y brindó un personaje creíble. Una soprano a tener en cuenta por las autoridades del Teatro Colón y el Argentino de La Plata. Sin dudas tiene un futuro más que promisorio. Omar Carrión compuso un Don Carlo de gran calidad.. Perfecto en lo actoral, supo siempre administrar sus medios vocales con eficacia, su canto fue sutil cuando era necesario y con la fuerza suficiente cuando esta era requerida.. Inolvidable su monólogo del tercer acto. Es un artista altamente profesional y Ernani ha sido una prueba más de ello. El bajo cubano radicado en Chile, Homero Pérez-Miranda realizó un excelente trabajo. Su canto tuvo la dignidad necesaria y fue un muy eficiente actor. Mariela Schemper fue una muy buena Giovanna y correcto el resto del elenco. La función constituye una más que auspiciosa apertura de temporada para Buenos Aires Lírica, debemos agradecer traer nuevamente a Buenos Aires una obra verdiana en estado puro, tarea no muy sencilla, pero que fue brindada con gran respeto por el compositor y con muy buenos resultados artísticos.
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