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DON GIOVANNI Música de W.A.Mozart y libreto de Lorenzo Da Ponte. Basado en fuentes de Tirso de Molina, Moliére, Goldoni, y sobre todo, Bertati.
Reparto: Davide Paltretti, D.Giovanni; Irene Ojanguren, Donna Anna; Alberto Nuñez, Don Octavio; Charo Picazo, Donna Elvira; Omar Montanari, Leporello; Susana Cerro, Zerlina; Oliviero Giorgiutti, Masetto; Marcelo Aguilar, Il Commendatore.
Dirección Musical: Matteo Beltrami Dirección escénica: Renato Bonaiuto Orquesta Sinfónica de Vizcaya
Teatro Barakaldo, 10/03/06
 Subir a escena D. Giovanni siempre es una apuesta arriesgada. Se requiere un elenco que tenga muy asumido cada uno de los roles, con un estudio en profundidad del personaje y una sólida formación musical. Además las labores de dirección tanto musical como escénica también requieren de verdaderos profesionales. Si a ello añadimos la juventud de todos los integrantes de la producción elegida por el Teatro Baracaldo, nos encontramos con una mezcla de ingredientes que bien pudieron resultar un desatino guiso o una golosa tarta de chocolate. El Teatro Barakaldo apostó por una producción de estas características y consiguió una receta sabrosa, aunque falta de un ligero toque de aderezo.
La puesta en escena, a cargo de Renato Bonaiuto, y la escenografía elegida, nos hicieron retroceder a la Sevilla de la época, utilizando como recurso escénico los paneles de tela para separar la acción y sobre todo para marcar la interpretación de gran parte de las arias de los solistas, que fueron cantadas en la zona delantera, sin ningún elemento de la escenografía visible, de tal forma que en estos momentos toda la atención recaía sobre el intérprete o intérpretes en el caso de los dúos. Una idea muy acertada que ayuda a la concentración de los solistas en el canto, aunque priva al público de contemplar el marco escénico en su conjunto. El vestuario, aunque acorde cronológicamente era evidente que no resultó ser cómodo para el desarrollo de los movimientos, al menos el de las féminas que tuvieron que cargar con vuelos y varillas al estilo de la época, o el del Commendatore, a base de un material similar a la escayola, que a pesar de su inmovilidad escénica no debió resultar cómodo.
 Vocalmente la representación estuvo correcta. El barítono Davide Paltretti ofreció un Don Giovanni demasiado serio, poco desenfadado y le faltó un poco de galantería en la conquista, lo que quedó reflejado también en su interpretación vocal. El tenor Alberto Nuñez, se mantuvo en esta tónica, y mostró un Don Ottavio también serio, sobrado de coraje, pero convincente, y así lo demostró con voz segura y de agradable timbre en sus dos arias. Las sopranos Irene Ojanguren y Charo Picazo demostraron estar dotadas de buenas cualidades vocales. En el caso de Irene, demostró un canto fácil y una buena construcción del personaje. La segunda dejó constancia de poseer un robusto aparato vocal y un canto inteligente. Susana Cerro y Oliviero Giorgiutti formaron buena pareja como Zerlina y Masetto. Pero sin lugar a dudas, la ovación de la noche fue para Omar Montanari, quien ofreció calidad, entrega escénica, volumen sonoro y un bello color vocal.
La Orquesta Sinfónica de Vizcaya, llena de jóvenes músicos, necesitó de todo el empeño del maestro Beltrami para conseguir hacer justicia a la música de Mozart. Matteo Beltrami realizó una excepcional labor musical con todo el conjunto, y su mérito estuvo no sólo con el foso sino en el equilibrio logrado con la escena y cantantes, de los cuales estuvo atentísimo en todo momento.
FOTOS: cedidas por la Producción


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