|
Aire fresco en la zarzuela. “El barberillo de Lavapiés” en el Teatro de la Zarzuela.
 26 de febrero. Libreto de Luis Mariano de Larra Música de Francisco Asenjo Barbieri Estranada en el Teatro de la Zarzuela en 1874.
Amparo Navarro Paloma Carmen González Marquesita del Bierzo Marco Moncloa Lamparilla Julio Morales Don Luis de Haro Francisco Maestre Don Pedro de Monforte Luis Álvarez Don Juan de Peralta Daniel Esparza Lope Dir.: José Fabra Dir. esc.: Calixto Bieito Ejemplo del cómo una propuesta vanguardista deviene en “clásica” es el montaje ideado por Calixto Bieito, el «enfant terrible» de la escena española, hace ya casi dos lustros, para la estupenda zarzuela “El barberillo de Lavapiés” de Francisco Asenjo Barbieri y libreto de Mariano de Larra. La transformación de la primera apreciación a la otra no es cuestión fácil, porque estar a la moda en un contexto y a la vez permanecer fresca algunos años después, al menos en los montajes lírico-teatrales, tiene como requisito imprescindible que haya debajo del maquillaje un entramado de ideas sólidas e ideales constantes. Huelga decir que la zarzuela requiere de cantantes con dotes histriónicas amplias, y con Bieito, si cabe, aún más. Presentar los tres actos sin descanso quizá fue demasiado – el público requiere de la interacción que en ese breve espacio se da – y tampoco se evidenció que con ello se dotara de mayor agilidad al discurso escénico.
Pero los minutos parecen ir más deprisa cuando se está disfrutando y, a pesar de las reticencias de los más conservadores, el éxito fue rotundo. Requiere el estar muy atento de lo que ocurre en escena para no perderse en las apariencias, algunos personajes con vestuario actual y otros de ‘época’; la confusión acecha y la claridad llega en los últimos diez minutos cuando, literalmente dándole la vuelta a la obra, nos encontramos en una calle del Lavapiés actual – bueno, del de hace ocho años, porque la evolución no se ha detenido y hoy es bastante diferente – y todo encaja perfectamente. Travestís, chulescos policías, ‘camellos’, y demás personajes de la noche madrileña excelentemente manejados en la escena, ¡teatro puro! La Orquesta de la Comunidad de Madrid tuvo un brillo especial bajo la dirección de José Fabra y el Coro del Teatro de la Zarzuela ofreció una de las mejores actuaciones que recuerdo, cantando y desenvolviéndose con desparpajo y alegría. Amparo Navarro y Carmen González, Paloma y la marquesita del Bierzo respectivamente, estuvieron espléndidas como en la doble faceta –actriz y cantante – requerida por el montaje, y el barítono Marco Moncloa dio perfecta réplica como Lamparilla, con alguna tirantez en el registro agudo. El tenor Julio Morales, de timbre no especialmente atractivo, sorprendió agradablemente en su vertiente de actor, dándole a Don Luis de Haro una dimensión mayor. Luis Álvarez aportó señorío a Don Juan de Peralta y los demás comprimarios cumplieron cabalmente con sus papeles.
COPYRIGHT DE : JESÚS ALCÁNTARA / TEATRO DE LA ZARZUELA.

|