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Palacio Euskalduna, 30/01/06 Música de Richard Wagner. Libreto del mismo compositor basado en Aus den Memoiren des Herren von Schnabelewopski (1831) de Henrich Heine. Elenco: Holländer, Albert Domen; Senta, Eva Johansson; Daland, Hans Meter König; Erik, Jorma Silvasti; Der Steuermann, Angel Pazos; Mary, Francisca Beaumont. Dirección musical: Juanjo Mena. Dirección de escena: Tobias Richter. Dirección de escena en Bilbao: Ivo Guerra. Director del Coro de Ópera de Bilbao: Boris Dujin. Director del Coro Easo: Salvador Rallo. Escenógrafo: Mauro Carosi. Producción del Teatro San Carlo de Nápoles “DER FLIEGENDE HOLLÄNDER” EL HOLANDÉS ERRANTE Los grandes triunfadores de la noche fueron los directores Juanjo Mena, al frente de la Orquesta Sinfónica de Bilbao, y Tobias Richter, que hacía su debut en ABAO – OLBE (Asociación bilbaína de amigos de la Ópera). Juanjo Mena dirigió con gran elegancia, pendiente de los cantantes y sobre todo de que la orquesta sonara con plenitud y grandiosidad. En el inicio de la ópera hubo un poco de descompensación entre la cuerda y el viento y, durante el primer acto, hubo falta de tensión pero, a partir del segundo, la dirección se hizo cada vez más firme y segura consiguiendo un magnífico resultado final por parte de orquesta y director. En cuanto a la puesta en escena, la elección de Richter fue muy descriptiva y nos situó muy bien en cada una de los momentos; la niebla, el embarcadero, los dos barcos y las rocas grisáceas crearon un clima de misterio muy conseguido. La escenografía fue grandilocuente al igual que lo es la música de Wagner. El único elemento achacable fue la vestimenta estrámbótica del “Holandés” y su tripulación, fantasmagórica pero fuera de contexto.
El elenco vocal cumplió su cometido correctamente, pero sin excesivos alardes. Cuatro de los componentes del elenco vocal eran debutantes en la Temporada de Ópera de Bilbao; entre ellos la soprano Eva Johansson, que nos ofreció una Senta de apariencia más débil que trastornada, cantó con inteligencia, mostrando exquisitez en su canto apianado. El barítono Albert Dohmen está considerado como uno de los “holandeses” más destacados en la actualidad y, aunque no defraudó con su canto, no estuvo al nivel que se esperaba de él, ya que en su registro agudo no consiguió que su voz se luciera lo suficiente. Debemos tener en cuenta que las dificultades vocales en la partitura de Wagner son grandes y el esfuerzo vocal e interpretativo es muy grande. El bajo Hans Peter König, a quien le pudimos escuchar recientemente como Espíritu de las aguas en Rusalka, ofreció un Daland más convicente, tanto en lo vocal como en lo interpretativo. El tenor Jorma Silvasti, quien también debutaba en Bilbao, mostró una voz de un lirismo que no se adaptó bien al carácter de su personaje. En los papeles más pequeños acompañaron bien la mezzosoprano Francisca Beaumont y el tenor Angel Pazos en el papel de Der Steuermann (el timonel), que mostró una voz clara y un canto seguro, acompañados de una buena interpretación. El Coro de Ópera de Bilbao estuvo reforzado por el Coro Easo y consiguieron una buena interpretación vocal, destacando sobre todo las voces masculinas, ya que las femeninas mostraron más falta de adecuación y empaste. FOTOS: E. MORENO ESQUIBEL 






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