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EL GATO CON BOTAS
 Palacio Euskalduna. Bilbao, 6/01/2006
Reparto vocal: El Gato, Marisa Martins; El Molinero, Mario Villoria; La princesa, María Luz Martínez; El Rey, Enric Martínez-Castignani; El Ogro, Alberto Feria. Bailarines: Asunción Quintero, Silvia Martín, Yolanda García, Jesús González. Orquesta: BIOS, Orquesta Sinfónica de Bizkaia Pianista: Iñigo Sampil Director Musical: Jordi Bernacer Director de escena: Emilio Sagi Escenógrafa y figurinista: Agatha Ruiz de la Prada Coreógrafa: Nuria Castejón
La Asociación bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO), en su propuesta de acercar la ópera a los más jóvenes, eligió “El gato con botas”, con libreto de Nestor Luján y música de Xavier Montsalvage, para los días en que los niños y jóvenes se encontraban dentro del período de vacaciones navideñas. La idea escénica, a cargo de Emilio Sagi, y el diseño de decorados y vestuario, de la mano de Ágatha Ruiz de la Prada, fueron del todo acertados. La concepción de los elementos fue perfecta, plasmando visualmente con materiales estéticamente atrayentes, cada objeto y cada símbolo en su lugar. El colorido, las telas, nos acercaban a un mundo lleno de fantasía y de imaginación. Lo único que se puede achacar, en este sentido, es la iluminación un poco tenue en algunas escenas.
 Un dato curioso y muy acertado fue la aparición del gato, Marisa Martins, en escena durante la entrada al recinto de los espectadores. El presumido felino, está tumbado en su cojín, viendo lo que se supone que es un espectáculo operístico en su televisor, mientras juguetea con su cola y sus bigotes. El escenario está al descubierto, y desde el primer momento los niños pueden estar empapándose visualmente de lo que posteriormente cobrará vida. Las letras que van apareciendo durante toda la representación, explicando cada uno de los ambientes, ayudó mucho a que los pequeños no perdieran el hilo conductor de la historia.
Tanto el movimiento como el color en una producción de este tipo son importantísimos, ya que es lo que capta la atención de los sentidos con mayor rapidez. Sagi supo imprimir agilidad a todas las escenas, y tanto los cantantes como los bailarines contribuyeron con sus movimientos desenvueltos.
El reparto vocal no fue precisamente sobresaliente, aunque es cierto que en esta ocasión el mayor peso didáctico es visual y la referencia por cuerdas se tenía, aunque se podía haber cuidado un poco más la parte musical. El volumen fue bastante escaso en todos ellos, aunque también es cierto que la Orquesta Sinfónica de Bizkaia (BIOS), a cargo de Jordi Bernacer, quien se mostró atento al desarrollo musical de la partitura, sonó demasiado fuerte en determinados momentos. Iñigo Sampil estuvo acertado en sus intervenciones de acompañamiento con piano. Hay que destacar sobre todo la labor vocal de la mezzo Marisa Martins, como Gato, que se esforzó consiguiendo una dicción mucho más clara que la de sus compañeros. En el extremo opuesto, el Ogro del bajo Alberto Feria, quien mostró un canto descuidado en cuanto a línea y dicción. El Rey,a cargo de Enric Martínez-Castignani, aportó una nota de humor a la acción y cumplieron El Molinero del tenor Mario Villoria y La Princesa de la soprano María Luz Martinez.
FOTOS: JAVIER DEL REAL

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