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ESPECTACULAR ESTRENO DE "DIE FLEDERMAUSS" VERSIÓN EN ESPAÑOL Reparto: Enrique Ferrer, Gabriel Von Eisenstein; Rosalinda, Elena Rivera; Adela, camarera de Rosalinda; Príncipe Orlofsky, Ángela Lorit; Alfredo, Ricardo Muñiz; Dr. Falke, Andrés del Pino; Frank, Santos Ariño; Ida, Mª Jesús Sevilla; Frosch, Carlos Croke; DrBlind, Alberto Aliaga; Iván, Alberto Aliaga.
Maestras de baile: Belén Bris, Marie-Ange Babert Coral Rossini Dirección musical: Enrique García Requena Dirección escénica: Leonardo Jiménez Producciones Auream El 17 de diciembre se estrenó la Opereta de Johann Strauss hijo "Die Fledermauss" versión en español. Producciones Auream encaró una tarea difícil sin escatimar medios ni esfuerzos. El resultado fue una velada espectacular donde la magia vienesa mantuvo al público atento y partícipe durante toda la representación. La opereta vienesa comenzó su andadura en la segunda mitad del siglo XIX. Johann Strauss hijo, el genial compositor de valses, llevó a la opereta por un camino de triunfo mundial con la composición de "Die Fledermauss" ("El Murciélago", 1874), "Eine Nacht in Venedig" ("Una noche en Venecia", 1883) y "Der Zigeunerbaron" ("El barón gitano", 1885).
En 1894 Gustav Mahler inscribió "El Murciélago" en el programa de la Ópera de Hamburgo, pasando a formar parte del repertorio de todos los teatros del mundo hasta nuestros días. Aun así, hacía más de 40 años que no era programada en los teatros españoles. "El Murciélago" es una comedia típicamente vienesa. Todos sus personajes muestran de forma humorística sus malas intenciones y disfrutan además de ello, dentro de un enredo argumental que se salda con un final feliz. Gran parte del desarrollo se plasma a través de diálogos, para lo cual la capacidad actoral y gestual de los cantantes en esta ocasión cobra más importancia, si cabe, que en la ópera. El hecho de que el texto haya sido adaptado al español añade un arma de doble filo a la interpretación: la dicción. Por un lado, el español facilita al cantante la agilidad de los diálogos pero, a la hora de cantar, hace que se pierda irremediablemente el acople entre música y texto. Esta dificultad se vio subsanada en parte por la gran capacidad del elenco escogido para la ocasión.

El matrimonio Von Eisenstein estuvo formado por el tenor Enrique Ferrer, que destacó tanto por su calidad vocal como por su interpretación escénica, y la soprano Elena Rivera, que mostró bastantes irregularidades en su voz, con gran seguridad en los agudos, pero una debilidad notable en el registro grave. Margarita Marbán fue la criada, y lució su facilidad vocal en los pasajes de agilidad. La mezzosoprano Ángela Lorite cantó un Príncipe Orlofsky correcto de escaso volumen, mientras que Andrés del Pino fue un Dr. Falke estupendo, con una voz que llegó al público, bien proyectada y expresiva.
Escénicamente, tanto Marbán como del Pino pusieron su particular toque a la escena, dándole agilidad y desenvoltura. Pero quien de verdad consiguió arrancar las carcajadas del público fue el tenor Carlos Croque, con su magnífica intervención como carcelero. La soltura, el desparpajo y el buen hacer dieron un punto muy positivo a la noche. Acompañaron el tenor Ricardo Muñiz como Alfredo, el barítono Santos Ariño como Frank, Alberto Aliaga doblando papel como Dr. Blind e Iván, y Mª Jesús Sevilla como Ida.

La gran sorpresa de la noche fue la aparición en escena de tres cantantes invitadas; las sopranos Irantzu Bartolomé, Izaskun Kintana , Ruth Gonzalez, que interpretaron El vals de Musetta de "La Bohème", Bel raggio lusshingier de "Semiramide" y Les oiseaux dans la charmille de "Les Contes de Hoffmann", junto a Margarita Barbán que cantó la famosa Die Hölle Rache kocht in meinem Herzen de "La Flauta mágica". Todas realizaron estupendas interpretaciones mostrando muy buenas cualidades vocales. La puesta en escena, a cargo de Leonardo Jiménez, estuvo muy estudiada en los movimientos de los cantantes. Los elementos decorativos fueron pensados al detalle dentro de una concepción clásica cuidada en cada uno de los actos, sobre todo en la casa de los Einsenstein y en el salón donde se desarrolla la fiesta en el segundo acto. La Orquesta Lírica de Bilbao, sonó tímida en un principio, pero fue ganando fuerza durante la noche. Al frente de ella Enrique García Requena, con una lectura sin sorpresas y manteniendo siempre el control y el equilibrio con los cantantes. La Coral Rossini realizó correctamente su labor, y el grupo de bailarines a cargo de Belén Bris y Marie-Ange Babert, nos hizo disfrutar de algunos de los momentos más placenteros de la velada. Fotos cedidas por Producciones Auream 


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