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Estreno y reapertura, Bienvenidos! “CAPRICCIO” – Richard Strauss Libreto de Klement Krauss y el propio compositor Teatro Colón – Buenos Aires – Argentina Virginia Correa Dupuy (la condesa) Luciano Garay (el conde) Gabriel Renaud (Flamand) Hernán Iturralde (Olivier) Alejandra Malvino (Clarion) Sergio Gómez (La Roche) y elenco. Régie: Wolfgang Weber – Repuesta por Florencia Sanguinetti Escenografía y vestuario: Marcelo Salvioli Iluminación: Rubén Conde Orquesta Estable del Teatro Colón – Dirección: Stefan Lano Luego del comentado cierre del teatro Colón y el levantamiento de su temporada, y la positiva noticia de la reapertura del mismo con la continuidad de los títulos programados, subió a escena “Capriccio” de Strauss, en estreno Sudamericano. Obra póstuma de Strauss, su argumento gira constantemente sobre la eterna rivalidad entre la palabra y la música, encarnadas en las figuras del poeta Olivier y el compositor Flamand.
Pero su rivalidad no se restringe solo al plano artístico, sino que se debaten también por algo mucho más terrenal como el amor de la Condesa. El desarrollo por momentos es lento y sin dudas el guión – bastante pobre – no se ve compensado en todo momento por la parte musical. Strauss muestra mucho oficio, pero alcanza solamente a deslumbrar musicalmente en el soliloquio final de la Condesa. La obra transcurre con prescindencia total del mundo exterior, sin dudas, si pensamos en el lugar y fecha de su composición, la dura Alemania de 1942, encontraremos una respuesta al clima impuesto por el compositor y libretista. La acción transcurre teniendo como único escenario el Salón en casa de la Condesa, típico interior del siglo XVIII en Francia. Las autoridades del Teatro Colón tuvieron que encarar esta puesta partiendo de cero, ya que nada quedaba del elenco previsto originalmente. Y creo que allí reside el mérito más importante de esta puesta. El elenco completo fue cubierto por artistas de nuestro medio, que se movieron en general con dignidad y medios genuinos. La régie de Wolfgang Weber, repuesta por Florencia Sanguinetti , es una réplica de la puesta original. El manejo actoral es eficiente y un muy funcional y atractivo telón de fondo que, con pequeñas variaciones de iluminación, crea climas sumamente diversos y de grato nivel estético, acompañado de un acertado mobiliario de época y adecuado vestuario, conforman un entorno atractivo para el transcurrir de las dos horas y media de el acto único de esta obra.
 Del correcto elenco sobresale – sin ninguna duda – Virginia Correa Dupuy. Su voz de muy grato timbre, excelente fraseo y volumen, ilumina el escenario en cada una de sus intervenciones. El papel parece hecho a su medida o ella lo hace totalmente suyo. Su canto siempre es excelente y la delicadeza con que encara algunas frases no dejan de asombrar constantemente. El largo soliloquio final es una muestra cabal de la sensibilidad y refinamiento de esta cantante. Luciano Garay (el Conde) muestra genuinos recursos vocales y buen nivel actoral.Alejandra Malvino tiene un buen desempeño vocal y demuestra buenas condiciones como actriz, aunque en algunas ocasiones su registro grave no tenga la contundencia necesaria. La falta de volumen vocal tampoco favorece la actuación de Gabriel Renaud (Flamand). Correctos Hernán Iturralde, Sergio Gómez y el resto del elenco. Stefan Lano, Director reemplazante, condujo la Estable con profesionalismo, obteniendo un excelente nivel musical por parte de la Orquesta. En suma, un estreno esperado, una reapertura más que bienvenida y un Richard Strauss, que aunque no en su cumbre, nos deleita siempre.
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