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Bilbao, Palacio Euskalduna, 22/11/2005 D. Giovanni ,Mariusz Kwiecien; Leporello, Alan Held ; Donna Elvira, Angeles Blancas ; Donna Anna, Krassimira Stoyanova ; Don Ottavio, Saimir Pirgu ; Zerlina, Ofelia Sala ; Il Commendatore Friedemann Röhlig . Coro de Ópera de Bilbao. Orquesta Real Filarmonía de Galicia Dirección musical: Antoni Ros Marbá Dirección de Escena: Roberto de Simona Dirección de Escena en Bilbao: Mariano Bauduin Producción : Staatsoper de Viena
SOBERBIO DON GIOVANNI La Asociación bilbaína de amigos de la Ópera (ABAO) presentó el pasado 19 de noviembre una nueva producción de la Staatsoper de Viena firmada por Roberto de Simone, del D. Giovanni de Mozart. En esta ocasión, el elenco de cantantes, el director musical y el director de escena eran debutantes en la Temporada de Ópera de Bilbao. En la segunda representación pudimos disfrutar de todas las novedades y, de entre todo ello, nos quedamos con el joven polaco Mariusz Kwiecien en el papel de D.Giovanni que, a pesar de su corta trayectoria por su juventud, nos demostró tener amplio conocimiento del personaje, actuando con gran entrega y mostrando una voz sólida, expresiva y de bello timbre. Su actuación fue, tanto vocal como escénicamente segura, llegando al máximo en la escena última con el Commendatore. Junto a él, lo más destacable de la noche fue la Donna Anna de Krassimira Stoyanova. La soprano búlgara mostró una línea impecable, además de un bonito color, expresividad y una voz adecuada para el papel. Stoyanova logró los mayores aplausos del público con su aria en forma de rondó “Non mi dir bell´idol mio” .Angeles Blancas encarnanó a Donna Elvira, dama de Burgos abandonada y engañada por D. Giovanni. Blancas, poseedora de una gran voz, se entregó al personaje con pasión, pero no la sentimos cómoda en algunos pasajes donde mostró una voz plana y sin expresión, quizá fruto de interpretar un rol que requería más peso vocal y dramático. El Leporello de Alan Held, mostró una voz potente con un buen registro grave, pero nos dejó con ganas de un poco más de gusto en su interpretación, por ejemplo, en la famosa aria “Madamina”. El tenor Saimir Pirgu encarnó un Don Octavio titubeante, con escaso volumen sobre todo en el registro grave, pero con buen gusto interpretativo. Zerlina y Masetto formaron una pareja efectista en la escena pero desigual vocalmente. Ofelia Sala (Zerlina), aunque no exhibió un gran volumen de voz cantó con bonita línea, en cambio el Masetto de Lee Poulis resultó escaso de volumen y su calidad vocal no estuvo a la misma altura que sus compañeros de reparto. Friedemann Röhling en el papel de Commendatore, cantó con voz profunda y redonda para su rol.

El Coro de Ópera de Bilbao, bajo la dirección de Boris Dujin cumplió bien, como habitualmente nos tiene acostumbrados. La Orquesta Real Filarmonía de Galicia, bajo la dirección de Antoni Ros Marbá se mostró del todo irregular. El comienzo de la obra y hasta bien avanzada ésta, estuvo totalmente carente de tensión. Faltó ritmo en el conjunto de la representación, sobre todo en algunos de los recitativos. Los músicos parecían desganados y el director no supo estar demasiado atento a las necesidades de los cantantes. El clave también resultó en momentos poco claro oyéndose a veces con dificultad. En cambio, después del descanso todo cambió. La orquesta comenzó a vibrar y siguió así hasta el final, logrando momentos de gran emoción. La chispa llegó tarde, pero llegó.
La escena estuvo caracterizada por la casi la total inmovilidad de los personajes. La escenografía consistió básicamente en paneles superpuestos que iban apareciendo y desapareciendo dando paso a los diferentes elementos. Fue una puesta en escena de corte muy clásico, con elementos arquitectónicos simulados, con numeroso cambio de vestuario y con una iluminación pobre y falta de imaginación. A pesar de no haber aplaudido prácticamente durante la representación, la noche terminó con una intensa ovación especialmente para D. Giovanni. FOTOS: E. Moreno Esquibel
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