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BARCELONA Recital de DEBORAH POLASKI (soprano) y CHARLES SPENCER (piano). Obras de Brahms, C. Schumann, Barber y Liszt. Gran Teatre del Liceu, 18 de Octubre de 2005.
PINCHAZO MUSICAL

Anodino, plúmbeo, desaborido. El regreso de Deborah Polaski al Gran Teatro del Liceu no pudo resultar más desalentador para el público barcelonés que esperaba con expectación su actuación, incluida en el programa de recitales pertenecientes a la temporada 2005-2006. Gran culpa de este “pinchazo musical” pudo residir en la errónea selección del repertorio, basado principalmente en textos poéticos de lied, que perjudicaron notablemente las capacidades canoras de la gran soprano americana, reconocida mundialmente por sus actuaciones en óperas de Strauss y Wagner. La Polaski ejecutó con más problemas de los previstos la primera parte del recital, destinada a Johannes Brahms y Clara Schumann. Puede decirse que las diferentes canciones no encajaban con el potencial canoro de la soprano, quien en su afán de “suavizar” la voz llegó a desafinar en más de un pasaje. Pese a contar con la innegable calidad del maestro Charles Spencer (debutaba en el Liceu) al piano la impresión general fue de aburrimiento, siendo el descanso bien acogido por parte del respetable. Desgraciadamente la sensación no mejoró en la segunda mitad con las canciones de Samuel Barber. La soprano nacida en Richland Center pasó además por un serio apuro cuando una inoportuna flema le obligó a interrumpir el canto durante varios segundos. Lejos de amilanarse, supo sobreponerse al incidente interpretando las últimas canciones de Liszt con mayor fortuna, si bien quedó evidente que aquella no había sido su mejor noche. Así lo entendió gran parte del público que abandonó la sala sin escuchar los dos bises de regalo. |