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Auditorio del Kursaal - La Boheme de G. Puccini Donostia - San Sebastián
Reparto Rodolfo: Ruslan Zinevih Mimi: Zuenko Larysa Marcello: Tryfanau Stanislau Colline: Pavyluk Dmytro Musetta: Kistenyova Alyona Schaunard: Zuenko Sergey Alcindoro y Benoit: Benua Navrotskyy. Orquesta y coro de la Ópera Estatal de Odesa, Ucrania. BRILLANTE MIMI EN EL KURSAAL Alrededor de 1500 personas tuvieron oportunidad el pasado 12 de octubre de asistir a la representación de la Bohéme de G. Puccini en el Auditorio Kursaal de Donostia- San Sebastián. A pesar de ser un recinto que acoge actividades de carácter multicultural y de no contar con una temporada de ópera estable, siempre reserva un espacio para que los amantes de la lírica puedan disfrutar. En esta ocasión tuvimos la oportunidad de asistir a una Bohéme, interpretada y dirigida por los miembros del Teatro Estatal de Opera y Ballet de Odesa. Afrontando el papel de Rodolfo contamos con el jovencísimo Ruslan Zinevich, que inició su actuación algo dubitativo sobre todo en la zona aguda y, aunque fue mejorando a lo largo de la noche llegando a un final entregado y con firmeza, quedó patente tanto la calidad de su voz como quizá la prontitud para abordar un rol de estas características. Así la complicada“Che gelida manina” resultó simplemente correcta. Tryfanau Stanislau nos transmitió un Marcello teatralmente más agresivo que celoso, algo que sin duda se reflejó también en su canto. Contamos con una Musetta, Kistenyova Alyona, de escaso volumen pero adecuada voz para el papel, aunque echamos en falta una interpretación un poco más atrevida. El bajo Pavyluk Dmytro, en el papel de Colline, a pesar de mostrar una potente voz en todos sus registros, no supo aprovechar la famosa “Vecchia zimarra” que estuvo desprovista del sentimiento adecuado. Sin duda alguna, la gran triunfadora de la noche fue Zuenko Larysa, que nos deleitó con una Mimi de grandes cualidades tanto vocales como interpretativas, que supo aprovechar y demostrar en todo momento por encima del resto de sus compañeros. Completaron el reparto de forma correcta Zuenko Sergey en el papel de Schaunard y Benua Navrotskyy, que dobló papel como Alcindoro y Benoit.
 El coro desempeñó bien su función, a pesar de su reducido tamaño y de que la ausencia de niños en el segundo acto se notara considerablemente.
En el foso, la Orquesta titular del Teatro Estatal de la Opera de Odesa, a cargo de Michel Sechin, fue la gran decepción de la noche. Excesivamente reducida en número de músicos, no supieron sacar partido a una partitura de tanta riqueza como es la obra del compositor italiano, sonando desafinada en varias ocasiones. Este hecho, unido a la gran juventud de sus miembros hizo que la lectura del maestro estuviera desprovista de gran parte de la poesía que Puccini nos ofrece. El número más destacado de la noche fue el conocido conjunto que comienza con “La commedia é stupenda”, donde está incluida el aria “Quando men´vo…” . La puesta en escena a cargo de Zuenko Sergey fue muy sencilla, pero reflejaba el ambiente requerido en cada momento, pocos elementos escénicos pero acertados. Lo que cuesta entender son los motivos del “taglio” del inicio del tercer acto, donde es suprimido el coro. El público de Donostia- San Sebastian, bastante frio durante toda la representación, terminó la noche con una fuerte ovación para la compañía.
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