Giuseppe Verdi compuso esta pieza por encargo del Virrey de Egipto.Es una historia basada en las pasiones que han movilizado al ser humano en todos los tiempos. El amor, uno de sus ejes fundamentales, ha inspirado seguramente una porción importante de las grandes obras del repertorio lírico. Aida está ligada a la gran ópera francesa, la que se caracteriza por su desarrollo en cuatro actos, con un numeroso cuerpo coral y un despliegue coreográfico de ballet, en el marco de imponentes escenarios. La escena se sitúa en Menfis y Tebas. Egipto está en guerra con Etiopía y una hija del rey etíope, la princesa Aida, ha sido tomada prisionera y convertida en esclava de Amneris, hija del rey de Egipto. Ambas mujeres se enamoran del mismo hombre, Radamés, quien está al mando de las tropas egipcias. Tras la batalla, el rey de Etiopía, Amonasro, es derrotado y hecho prisionero, por lo que se conceden grandes honores a Radamés; inclusive, el faraón le ofrece la mano de Amneris, pero el soldado, que sólo piensa en Aida, rechaza tamaño tributo. Comienza entonces un drama que depara un triste final para el guerrero y la princesa etíope, devenida en esclava. En tanto, Amonasro instiga a su hija para que consiga, por medio de Radamés, secretos sobre la futura marcha del ejército egipcio; una tarea que al parecer resulta sencilla para la joven, que ha seducido al guerrero. Pero Amneris, aún herida por el desprecio que ha sufrido, está al tanto de los acontecimientos y denuncia ante su padre la traición de Radamés. Una vez descubierto, éste es condenado a ser sepultado vivo en una prisión subterránea y Aída lo acompaña en ese tormento. Arrepentida, Amneris intenta en vano salvar la vida del guerrero que poco tiempo atrás había servido a la gloria de Egipto. AIDA de Giuseppe Verdi 07 de Octubre 2005 Teatro Libertador, Córdoba - Argentina El elenco artístico es el siguiente: AIDA, esclava etíope soprano Patricia Gutiérrez AMNERIS, hija del faraón mezzosoprano Elizabeth Canis RADAMES, general egipcio tenor Fernando Chalabe AMONASRO, rey de Etiopía y padre de Aida barítono Alejandro Meerapfel RAMFIS, sumo sacerdote del Dios Amón bajo Juan Barrile IL RE, faraón, rey de Egipto bajo Ernesto Ramos (7, 9 y 11) Evert Formento (13) sacerdotessa soprano Caudia Cugnini messaggero tenor Gerardo Martínez (7 y 11) Gustavo Alliaga (9 y 13) Otros personajes en escena: sacerdotes, sacerdotisas, ministros, capitanes, soldados, funcionarios, esclavos y prisioneros etíopes, pueblo egipcio. Actores: Eugenio Gabriel Bollinger, Carlos Hugo Raviolo, Pedro Montagna, Pablo Orellano, Patricio Caruso, Gabriel Pèrez, Facundo Bonel, Renato Cherini, Ignacio Sevilla, Emilio Carrizo, Javier Anzardi. Dirección General: Gustavo Plis-Sterenberg Régie: Cheté Cavagliatto Director Coro Polifónico de Córdoba: Gustavo Maldino Director Coro de Cámara de la Provincia: Claudio Vittore Director Coro Delfino Quirici de Rio Cuarto: Clifford Wagner Director Ballet Oficial de la Provincia: Carlos Flores Director de Escenografía y Vestuario: Santiago Pérez Diseño de Iluminación: francisco Sarmiento Coreografía: Walter Cammertoni Realización de escenografía, vestuario y utilería: Teatro del Libertador Con esta obra se cierra el telón para una temporada lírica en el Teatro Libertador que comenzó con La Bohéme y continuó con Madame Butterfly, producciones íntegramente realizadas por los equipos que se desempeñan en el citado teatro. Asistímos a la función inaugural del dia 7 de Octubre. La misma fue presenciada por una importante cantidad de espectadores que colmó totalmente la sala, convocados por la magnitud de grandiosidad que resulta ser patrimonio casi permanente de esta composición verdiana. Después de un primer acto un tanto errático y destemplado (se quel guerrier io fossi y la inmediata romanza Celeste Aida pasaron prácticamente desapercibidos), por exclusivo imperio de la batuta sensible y nada ostentosa del conductor, el correcto y progresivo equilibrio necesarios en las formas aparecieron en los actos restantes. Por su efecto multiplicador se fue redondeando esta primera representación, sustentada en todo su transcurso por el sólido eje trazador que propusieron una sobresalientes Aida y Amneris. A continuación, aspectos puntuales de las interpretaciones: Patricia Gutiérrez: en su rol de protagonista nos ofreció con gran musicalidad dos arias muy meritorias, Ritorna vincitor y O patria mia. Muy buena voz. El tono lírico de su canto fue vertido con sentimiento y particular entrega en todo su cometido. Elizabetn Canis: Su Amneris estuvo muy bien elaborada, sin fisuras. Dispone de una muy buena voz, bien centrada. Se mostró segura y firme en su fraseo. Contundente su Chi ti salva, sciagurato. Aún transitando adversidades irreversibles, mantuvo intacta su presencia escénica. El punto alto de la noche. Fernando Chalabe: Radamés es un referente de bravura verdiana. Sin embargo, su accionar nos pareció inexpresivo desde su aria inicial (temida por muchos cantantes). Su voz pareció un tanto desgastada, sin extensión, desordenada en su emisión y, en definitiva, incolora. Quizás no estaba en buena forma para afrontar las exigencias reconocidas de su personaje.Alejandro Meerapfel: Su Amonasro dejó la sensación de ser inexperiente, lo que quedó patentizado en el momento álgido de la instigación a Aida. Juan Barrile-Ernesto Ramos: Decididamente favorables sus aportaciones con los registros graves. Gustavo Plis-Sterenberg: Desde un sector de plateas se nos sugirió que no marcaba bien los tiempos musicales, pero desde los niveles medios de cazuelas, donde contábamos con un mejor recorrido sonoro y recepción más compacta, eso fue desestimado. A juicio de este corresponsal, la presunta irregularidad mencionada, si existió, pudo ser producto de su intención de reestructurar sobre la marcha el andamiento de la representación. Coros: Los tres cuerpos nuevamente reunidos para esta Aida se expresaron en un marco de sonora homogeneidad y demostraron estar bien direccionados en la circulación escénica. Los sucesivos Ballets evolucionaron libremente gestuales, apoyados en una uniforme coreografía. En términos generales la puesta fue buena, racional y adecuada a los medios disponibles. Algunos comentarios versaban sobre la conveniencia de posibilitar la realización de una puesta màs expresiva. No obstante ello, las manifestaciones de júbilo acompañadas por los infaltables 'bravos' dirigidos al escenario y particularmente a las protagonistas femeninas y al director, fueron vivamente receptados y correspondidos calurosamente por los cuerpos intervinientes. Asi, dentro de este marco inequívoco de expresión, deseable y previsible como factor omnipotente para las funciones restantes, quedó certificada una vez más la vigencia renovada y saludable del género operístico. |