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Dmitri Hvorostovsky es aclamado por el público en su presentación en concierto con la Orquesta Sinfónica Nacional de México
México - No cabe duda que la tesitura del barítono es propia de la música y la opera rusa, y así lo definió y obsequió Dmitri Hvorostovsky, la noche de ayer durante la Gala Inaugural de los Conciertos de Otoño de la Orquesta Sinfónica Nacional de México .
Enrique Diemecke, director de la orquesta , caracterizado siempre por una actitud de motivación, pronosticó que estábamos asistiendo a una noche memorable y así fue: una noche inolvidable, porque Dmitri Hvorostovsky demostró el dominio de la tesitura que le ha dado justa fama a lo largo de su carrera. Los que estuvimos frente al escenario ayer disfrutamos de un programa sui géneris con una combinación de obras orquestales, de arias y canciones que fluyeron de lo contemporáneo a lo romántico, iniciando con la obra Impulsos V, Homenaje al pintor Rodolfo Morales, obra contemporánea que requiere de un acomodo especial de la orquesta con metales al frente y al fondo, un coro de niños oculto, un xilófono y un vibráfono como solistas y cajas acústicas para la reproducción de un pasaje de voz; composición del autor Jorge Córdoba, quien se encontraba presente entre el público y que al final de la interpretación agradeció los aplausos. Siguieron los tres pasajes que conforman Don Quijote a Dulcinea, última obra de Maurice Ravel, donde Hvorostovsky se hizo presente por primera vez en la noche con su voz y dicción claras.
Después del intermedio se continuó con la marcha de El amor por tres naranjas de Prokófiev, seguido de la interpretación de Hvorostovsky de tres arias de la ópera El demonio del compositor ruso Anton Rubinstein, arias de enorme expresividad que lucieron ampliamente en la voz del barítono.
Para finalizar se interpretaron la Marcha Polovetsiana y la emotiva aria Ni sna ni otdycha izmucennoj duse del primer acto de la ópera El Príncipe Igor de Borodin, donde esta última arrancó el aplauso masivo del pleno que obligó a Hvorostovsky a regresar en varias ocasiones y brindar un primer encore con una interpretación muy adecuada de la Canción del Toreador de la ópera Carmen de George Bizet, donde Hvorostovsky, con esa personalidad tan carismática que lo define, animó a los integrantes de la orquesta a seguirlo coreando un Ole!!! que sorprendió y agradó al público.
Hvostorovsky fue aclamado hasta el cansancio por el público que pudo disfrutar la extraordinaria calidad de interpretación de dos piezas rusas mas, la última, interpretada a capella con tal expresividad y profundidad, que dejó al público total y completamente impresionado y complacido. En menos de un mes la Ciudad de México ha disfrutado de la presentación de dos de los más importantes cantantes de ópera rusa y del mundo: Anna Netrebko y Dmitri Hvorostovsky, ambos en el Palacio de las Bellas Artes, máximo foro cultural y operístico del país.
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