"La flauta mágica", de Wolfgang Amadeus Mozart, una obra importante de la lírica de todos los tiempos, tuvo una acertada versión en concierto, este fin de semana en el Teatro Oriente, como una de las fechas de la temporada oficial de conciertos de la versión número 34 de la Fundación Beethoven. A grandes rasgos, esta ópera nos narra la aventura del príncipe Tamino y su escudero Papageno, quienes reciben el encargo de la malvada Reina de la Noche de rescatar a su hija Pamina, que ha sido raptada por el malvado Sarastro.
Sin pensarlo, y ataviados con una flauta mágica y un carillón (reloj con un juego de tubos que produce música), emprenden su andadura hasta que descubren que la Reina los ha engañado
Un grupo excelente de cinco cantantes de primer nivel y un excelente apoyo de la Orquesta de Cámara de Chile y del Coro de Bellas Artes, lograron producir un concierto de excelente jerarquía, bajo la experimentada conducción del maestro Fernando Rosas, quien además fue muy aplaudido por su simpática sapiencia para entregar detalles de la obra del gran compositor austríaco, a unos 800 asistentes.
Ahora bien. Por fin vimos una expresión lírica en que se le da más importancia a los cantantes que a la parte teatral, como es lógico, por lo demás en esta clase de conciertos.
Así fue como, uno por uno, los protagonistas principales fueron lo sobresaliente de lo que se ofreció a un público realmente sorprendido por la gran calidad de lo que se le exhibió, algunos para confirmar sus grandes dotes y la soprano María José Brañes, para sorprender por su gran capacidad vocal.
La soprano María José Brañes (Pamina) lució un gran caudal de voz y sorprendió -insistimos- por su excelente línea técnica, confirmando que en Chile hay un excelente plantel de cantantes jóvenes -sopranos y mezzo sopranos, listas para remplazar a las figuras de primera línea.
La soprano Stephanie Elliott (Reina de la Noche), fue en realidad y -una vez más- la "reina de la noche". Tiene un neto dominio de ese personaje y sobre todo de su difícil ária "Der Hälle Rache kocht in meinem herzen", todo un prodigio de "coloratura", que fue ovacionada por el público.
El tenor Luis Olivares, quien pasa por un excelente momento, mostró gran colorido y excelente timbre de voz en su interpretación del galán Tamino.
Patricio Sabaté (Papageno), barítono muy experimentado y con una buena textura vocal, se sintió muy a gusto en las dos simpaticas árias que interpretó.
Sergio Gómez (Sarastro), le dio apostura a su severo personaje, con una voz que se presta para dar la justa interpretación, con su registro grave, al protagonista que encarna al mal y que luce admirablemente en la plegaria del segundo acto.
Para completar este panorama de los cantantes, señalemos que todos mostraron una excelente pronunciación en alemán. En fin, damas y varones se lucieron.