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viernes, 16 mayo 2008 |
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Aplausos tras reposición de Don Carlo de Verdi en el Real
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Written by Alvaro Guivert La Razón
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Don Carlo Giuseppe Verdi. Director de escena: Hugo de Ana. Director musical: Jesús López Cobos. Reparto: Vincenzo La Scola, Roberto Scandiuzzi, Roberto Frontali, Ana María Sánchez, Dolora Zajick, Askar Abdrazakov, Josep Miquel Ribot. Producción del T. Real, en coproducción con el Teatro Carlo Felice de Génova y el Teatro Regio de Turín.
Madrid, T. Real, 29-V-05 Volvió «Don Carlo» al Teatro Real, en la producción que se estrenó aquí hace cuatro años, y los madrileños se han conmovido una vez más con esta obra maestra indiscutible del arte de la ópera. Al final hubo aplausos para todos, esta vez sin voces ni pitos discrepantes.
El asunto de «Don Carlo» tiene muchas vertientes. En lo público, se juzgan príncipes, imperios, religiones y lealtades, y en lo privado se cruzan amores genuinos con bodas de Estado hasta dar lugar a conflictos terribles: Don Carlos quiere a Isabel, esposa del Rey y, por tanto, madrastra suya, mientras la ambición de la de Éboli completa el cuadrángulo. Se añaden al cóctel la conducta noble del conde/duque Rodrigo y la siniestra figura del Gran Inquisidor. Fluidez. Hay mucho que admirar en la partitura de Don Carlo, de la que se nos ofreció esta vez la versión final italiana, en cuatro actos, con alguna adición. Por encima de todo, nos deslumbra en este Verdi la fluidez del drama musical y la perfección de los conjuntos, y las dos virtudes brillaron especialmente en esta representación. El mérito de ello se reparte entre los miembros del reparto y el maestro Jesús López Cobos, que dio coherencia a una línea de tensión que abarca tres horas y media sin apenas reposo. Casi todos los números de conjunto salieron a la perfección, lo que solo es posible con un reparto bueno, equilibrado y bien dirigido. Luego, en sus peripecias personales, cada cantante corrió su suerte. Por debajo de la raya media quedó el Don Carlo del tenor Vincenzo La Scola. Fue derrotado en toda regla por el barítono Roberto Frontali (Rodrigo), cuyo grito «Il ferro a me!» no solo le quitó la espada al Infante, sino que desmintió musicalmente en cuatro palabras cuanto éste venía cantando. Tampoco dio suficiente tensión La Scola a su dúo final con la amada Reina, que fue quizá el único número de conjunto que no acabó de funcionar. Ana María Sánchez fue una Isabel de Valois más sólida que dulce, lo que hace más interesante el personaje. Su rival, la Princesa de Éboli, la encarnaba Dolora Zajick, una mezzo de mucha personalidad. En el primer acto, estuvo un poco dura en el registro agudo, pero en el segundo nos conquistó con su grave coloreado y, en el tercero, cómoda ahora sí en todas las zonas, se llevó al público por delante en su arrebatador final de cuadro. El bajo Roberto Scandiuzzi dio a Felipe II una voz limpia y noble. Se impuso vocalmente al Gran Inquisidor Askar Abdrazakov, cuyas dos apariciones dan miedo, pero no tanto por su eficacia vocal cuanto por la escénica. Hugo De Ana pone a «Don Carlo» en escena con preciosismo de escenografía y figurines y con verosimilitud dramática, que es la que única que cuenta. La curva escénica nace en la austeridad de Yuste y sube hasta explotar en un segundo acto que no es un auto de fe sino una ceremonia de coronación. Allí se desborda la pompa catedralicia y se acumulan pendones, corazas, golas, mitras, capas pluviales, báculos, incensarios, candelabros y una inmensa custodia. En la segunda mitad, De Ana recoge velas y cierra la ópera haciendo cantar al «Carlos V dominando al furor» de Pompeo Leoni. | Only registered users can write comments. Please login or register. Powered by AkoComment 1.0 beta 2! |
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