|
La contralto Lucrecia Arana fue la tiple más famosa en España, dentro de su registro de voz, en los años finales del siglo XIX y principios del XX. Lucrecia Arana nació en Haro (La Rioja) el 23 de Noviembre de 1871. En su infancia pasó grandes problemas económicos ya que su padre muere un año después de su nacimiento en las guerras carlistas, motivo por el cual son además confiscados todos los bienes familiares. Madre e hija subsistirán gracias a la ayuda económica de la familia López Heredia, quienes al ver las posibilidades para el canto de la niña la llevan a estudiar con el compositor Latorre. Éste a su vez recomienda que se dedique al canto de una manera profesional y le encuentra trabajo en la compañía del Teatro de la Zarzuela de Madrid. De este modo podemos hablar de una primera fase en la vida profesional de la cantante centrada en la representación de obras de zarzuela para este teatro madrileño. Sus éxitos y el cariño del público serán tales que será conocida como “la tiple de los madrileños”. Participará durante doce años (1889-1901) en los grandes estrenos que se produzcan allí. Son de destacar en este sentido sus representaciones de La cariñosa de Bretón, Gigantes y cabezudos, (obra del maestro Fernández Caballero, quien la compuso expresamente para ella) La viejecita, La Virgen de la Vega, La villa de don Diego de Pérez Montenegro..., obras todas que consolidaron la fama de la artista por toda España. A partir de 1901, la contralto abandonará la compañía de zarzuela y se dedicará a representaciones por varios lugares de la geografía española, como en el Teatro Arriaga de Bilbao, Recoletos en Madrid, Tívoli en Barcelona, Principal en Valencia... Tras este periplo decide retirarse de la escena el 1 de Junio de 1907 tras su aparición en el Teatro Real de Madrid con Cháteau Margaux. Fijará su residencia entre Madrid y Valencia hasta su muerte, acaecida el 9 de marzo de 1927. Cuatro años después, en 1931 se creará el “Concurso de canto Lucrecia Arana” en memoria de la artista bajo los auspicios del escultor Mariano Benlliure, quien estuvo vinculado sentimentalmente a la cantante. La voz de la contralto era, a tenor de las críticas, brillante y espontánea, acompañada de un fraseo poderoso y contundente. Ésta circunstancia acompañada de sus dotes de actriz, amén, de una figura esbelta, la hacían la candidata por excelencia para representar los papeles travestidos en algunas obras como el de Carlos en La viejecita, o Alberto en El tío Juan. Su discografía es poco completa. Grabó para el sello Gramophon algunos fragmentos de zarzuela como los de “brindis” de La viejecita, o la jota “Si las mujeres mandasen” de Gigantes y cabezudos (GC 63671) si bien también puso su voz al servicio de otros géneros como el tango “El gorro frigio” (GC 63519) o diversas baladas gallegas (GC 53501). Excepcionalmente grabó un fragmento de ópera, concretamente el “Ave María” de Caballería rusticana. (GC 63506) La información que presentamos ha sido obtenida de la siguiente bibliografía: - Martín de Segarmínaga, Joaquín, Diccionario de cantantes líricos españoles, Acento editorial, Madrid, 1997
- Hernández Guirbal, Francisco, Cien cantantes españoles de ópera y zarzuela, Ediciones Lira, Madrid, 1994
- VV.AA, La gran ópera, Barcelona, Planeta Agostini, 1991
- VV.AA, La gran ópera paso a paso, Madrid, Club internacional del libro, 1990
- VV.AA, La ópera, Barcelona, Salvat, 1989
|