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Autor: Richard Wagner, sobre libreto propio Intérpretes: Plácido Domingo (Parsifal); Violeta Urmana (Kundry); Matti Salminen (Gurnemanz); Bo Skovhus (Amfortas); Sergei Leiferkus (Klingsor); Theo Adam (Titurel), etc. Coro y Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu. Director: Sebastian Weigle Producción: Lyric Opera, Chicago; San Francisco Opera, English National Opera de Londres. Dirección de escena: Nikolaus Lehnhoff. Escenografía: Raimund Bauer. Vestuario: Andrea Schmidt-Futterer. Luces: Duane Schuler Lugar y fecha: Gran Teatre del Liceu (28/I/2005) El esperadísimo regreso de Plácido Domingo al Liceu se produjo por fin y pudimos apreciar la gran calidad vocal y escénica de este tenor, para el que no pasan los años: físicamente convincente y vocalmente lozano, cantó un Parsifal magnífico, en cuyo segundo acto despertó oleadas de entusiasmo, que se repitieron al final de la obra, después de sus serenas intervenciones como rey del Grial derrochando clase, elegancia y un lirismo extraordinario.
Pero el Liceu en esta ocasión no sólo presentó al gran tenor español, sino que vistió el reparto con figuras del máximo lujo vocal, como la Kundry de Violeta Urmana, cuya voz pareció más lírica que en otras ocasiones, pero flexible y muy adecuada en todos sus momentos gracias a su innegablemente bello timbre y su sentido musical. El sensacional bajo Matti Salminen volvió a regalarnos los oídos con su profundo, intenso y conmovedor papel de Gurnemanz, que tantas veces ha cantado, y al que otorga la unción de un movimiento escénico exquisitamente medido. En el torturado papel de Amfortas, Bo Skovhus hizo gala de una gran capacidad dramática y de una voz francamente atractiva y supo transmitir la honda desesperación del personaje.
Entre los grandes nombres de la escena hay que saludar también la magnífica aportación de Serguei Leiferkus en el papel sinuoso de Klingsor, al que dio todo el relieve que su brevedad le consintió. No podemos decir lo mismo del inestable Titurel que cantó Theo Adam en su demasiado tardío debut en el Liceu. El resto del reparto contó con las atractivas muchachas flor (Rodríguez, Sheeran, Vanderford, Pastrana, Mateu y Beaumont) y los eficaces caballeros y escuderos procedentes del excelente equipo de profesionales que tiene el Liceu a mano.
El coro estuvo seguro y convincente, pero el verdadero placer de la representación corrió a cargo de la orquesta, en la que Weigle hacía su presentación definitiva con una labor precisa, cuidada y muy bien enfocada, que le valió una ovación personal en el tercer acto y al final.
En cuanto a la producción de Nikolaus Lehnhoff, adolece de todos los problemas que conlleva la moda actual de deformar la narración. No se ve el Grial (sí, en cambio, y mucho, la lanza sagrada), y las niñas flor más bien parecen niñas espárragos, con sus largas mangas; los encantos del Viernes Santo no se ven por ninguna parte, por más que se hable de prados y de flores. En los dos primeros actos la cosa funciona, sin embargo, con bastante sobriedad, y por supuesto mucho mejor que otros bodrios que hemos sufrido recientemente, pero que Kundry y las muchachas flor evolucionen en el mismo marco del primer acto es poco imaginativo y en el tercer acto la vía férrea que sale de un túnel sólo estorba, y van a provocar que al final alguien vaya a tierra y tome daño; aparte de la tendencia konwintschniana de pasear el cadáver de Titurel por todas partes. Con todo, la producción no molesta y tiene un nivel de dignidad que no merecía el abucheo parcial al que fueron sometidos sus responsables. Prolongados aplausos rubricaron el feliz retorno de Plácido Domingo al primer teatro de su debut en España, en el lejano 1966. Claro, siempre queda la solución magica ante estas producciones: se cierran los ojos y se deja uno llevar por la musica.
En conclusión: Wagnerianismo en estado 100% de puereza por via intravenosa ... CONSIDERACIONES APARTE: EL ARTISTA Placido Domingo, que después de quince años vuelve a cantar una ópera en el Liceo, el ''Parsifal'' de Wagner, y confiesa que le gustaría jubilarse en 2008, coincidiendo con el 40 aniversario de su debut en el Metropolitan de Nueva York. Su ultima aparición operistica fue con un titulo verista, Adriana Lecouvreur con la exquisita Mirella Freni. Ya para el nuevo teatro le escuchamos en un memorable concierto dedicado a Wagner....que fue sin duda alguna el preludio de estas magnificas representaciones. Parsifal es uno de los grandes personajes wagnerianos "el rol tiene un desarrollo propio, que empieza (la ópera) siendo un salvaje y se ve obligado a aprender todo de la vida. Es un personaje que crece delante de nuestros ojos. El tenor, de 64 años, que debutó en ese escenario neoyorquino el 28 de septiembre de 1968, y regresa ahora a Barcelona, una ciudad que le evoca muchos recuerdos, cantó muchas veces en el Liceo entre 1972 y 1981.El personaje le obliga también a realizar un notable esfuerzo físico, porque se pasa la obra de rodillas cubierto con una armadura, una prueba que ha asegurado que consigue superar gracias a su buena condición física. El eximio tenor, ha dicho que tanto el director musical, Sebastian Weigle, como el director de escena, Nikolaus Lehnhoff, han hecho "un buen trabajo" y ha precisado que la puesta en escena "es diferente a lo normal, pero no escandaliza ni se sale de los cauces de las normas de la obra". El propio Domingo a manifestado, el auge de la ópera en España no responde a ninguna moda pasajera, sino que es producto del aumento de la afición por este género artístico, y eso se traduce en la puesta en marcha de nuevos teatros de ópera y de nuevas compañías operísticas que conceden oportunidades a los jóvenes valores, que hay muchos y estan todos fuera de casa.
En este, digamos, resurgir de la ópera en España, Plácido Domingo se ha referido a la proyección internacional del Liceo, del que dice que está "a la vanguardia" de los grandes cosos operísticos del mundo y "tiene artistas contratados hasta 2008 e incluso 2010. Va a la misma velocidad que el Metropolitan de Nueva York, la Scala de Milán o la ópera de Viena", entre otros grandes coliseos liricos. |